Nadal exhibe algunos destellos de calidad en su victoria contra Delbonis

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El tenista español gana por 6-3 y 6-2 en Viña del Mar en su primer partido de individuales tras sus lesiones de rodilla

Rafael Nadal regresa a las pistas en Viña del Mar, Chile | EFE

07 de febrero de 2013 (00:44 CET)

Rafa Nadal ha debutado con victoria (6-3, 6-2) ante el argentino Federico Delbonis en el torneo de Viña del Mar (Chile) para plantarse ya en cuartos de final tras un duelo que suponía su regreso oficial a las pistas, después de la toma de contacto este martes en el dobles, siete meses después.

El tenista de Manacor regresó en el dobles chileno junto a Juan Mónaco este martes, pero el miércoles tocaba el verdadero regreso de forma individual. El 28 de junio de 2012 Nadal fue eliminado en Wimbledon por el checo Lukas Rosol y desde entonces ha tenido que superar sus problemas en las rodillas y una posterior dolencia estomacal cuando parecía estar ya listo.

Inicio dubitativo

Nadal saltaba a la pista y lo hacía a buen nivel. Sin duda, la movilidad, el acierto y la fuerza del actual número cinco del mundo todavía no han alcanzado un nivel óptimo, pero el tenista español deleitó a los presentes con parte de su repertorio. Tras un inicio dubitativo y con un Delobonis echado encima, Nadal fue poco a poco imponiéndose en la arcilla chilena para firmar un triunfo sin oposición que le medirá en cuartos de final a un español, Albert Montañés o Daniel Gimeno-Traver.

Y es que el tenista argentino trató de aprovechar la falta de ritmo de su rival con un inicio atrevido. Delobonis comenzó con mucha movilidad y acierto, poniendo las cosas difíciles a un Nadal mucho más calmado. Así las cosas, el tenista balear perdió su saque a las primeras de cambio y no fue hasta el cuarto juego cuando Nadal comenzó a entrar en escena.

Línea ascendente

Entonces, el manacorí recuperó el saque perdido y comenzó a mandar en el partido con los primeros golpes ganadores. Los añorados paralelos del español aparecieron para el disfrute de la grada y Delbonis pronto se vio intimidado. El argentino aguantó pero Nadal buscaba su resto y el remate a continuación. En un interminable octavo juego el español logró una nueva rotura a la postre definitiva (6-3).

En el segundo acto, Nadal siguió la línea ascendente del primero con un rival más acomplejado. De esta forma, el tenista español tomó ventaja ya en el primer juego de su rival. Más seguro con su saque, Nadal apenas tuvo problemas para seguir sumando juegos y, al resto aprovechó, los errores del argentino y su juego más fluido hasta certificar la victoria final (6-2).

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