Mourinho saca al madridismo de sus casillas y tira la Liga en Málaga

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El Real Madrid cae en La Rosaleda (3-2) y despide el año a 16 puntos del Barça

Cristiano y el Real Madrid se desplomaron en Málaga

22 de diciembre de 2012 (22:35 CET)

José Mourinho ya tiene coartada. Por encima del bien y del mal, el técnico portugués relegó al banquillo a Casillas en el trascendental choque en La Rosaleda, tras el que el defensor del título despedirá el año 2012 a 16 puntos del liderato. La suya fue una decisión dificilmente comprensible, "puramente técnica" según sus palabras, con la que quiso dar un toque de atención a Iker. Con ella señaló con el dedo al capitán del equipo, a todo un símbolo, y demostró al madridismo que hoy por hoy el único intocable en el club es él. Manuel Pellegrini y su Málaga, ese equipo al que jamás entrenará Mourinho, superaron a un Real Madrid que dispuso en la primera mitad de ocasiones para llevarse la victoria, pero que en La Rosaleda acabó representando el caos que se vive en un vestuario donde el antepone sus conflictos personales al grupo. 

Apostó Mourinho por Adán en detrimento de Casillas, y por un once en el que sobresalía el regreso de Essien al lateral derecho. Cristiano Ronaldo, con un espectacular lanzamiento de falta que desbarató Caballero, lanzó el primer aviso de la noche. El equipo parecía jugar ajeno a las circunstancias. Como queriendo dar la razón a su técnico. Sin embargo, los males de este Real Madrid no pasan por su portería y tras una primera mitad en la que echaron en falta aquella pegada que caracterizó a los blancos durante años, acabaron siendo superados por el Málaga.

Isco, el chico de oro

Aparcado el castigo de la UEFA a los malacitanos, La Rosaleda volvió a vibrar con un equipo que ya tiene su particular Balón de Oro, que no es otro que Isco. El joven volante andaluz acaparó el protagonismo en el bando malacitano. Primero, recibiendo el trofeo que le acredita como Mejor Jugador Joven de Europa, el 'Golden Boy', que celebró gritando el primer gol de la noche: un certero derechazo desde la frontal tras un control orientado de libro, con el que batió a Adán a los 48 minutos.

El tanto de Isco pronto dio a entender que la segunda mitad poco iba a tener que ver con el dominio blanco en el primer acto. Sergio Sánchez –en propia meta- igualó momentáneamente la contienda en lo que supuso un espejismo para los blancos. Porque solo ocho minutos después, en el 72, Santa Cruz subió el segundo al marcador, batiendo a placer a Adán tras un taconazo mágico de Joaquín. Solo tres minutos más tarde, el internacional paraguayo firmó el tercero, sirviéndose del despiste de Adán.

A pesar de la defensa a ultranza de Mourinho, el suplente habitual de Casillas falló reaccionando tarde ante el chut que supuso el gol del triunfo costasoleño y acabó desencadenando la pérdida de papeles del técnico madridista, que decidió acabar el partido con Essien y Callejón en los laterales y Sergio Ramos como delantero centro. El gol postrero de Benzema no bastó para evitar una nueva derrota, la primera en 29 temporadas en La Rosaleda, y que sirvió para demostrar que Casillas no es el único culpable de los males del madridismo.

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