Mourinho, de la imagen paternal con Materazzi a la ruptura con Sergio Ramos

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El defensa mantiene el pulso con el técnico a pesar de que reitera que su relación es "buena, honesta y clara"

Mourinho abraza a Pepe durante el Real Madrid - Deportivo | EFE

02 de octubre de 2012 (11:56 CET)

José Mourinho, técnico del Real Madrid, es un hombre de sangre caliente. Sus métodos han funcionado allá por donde ha pasado –Oporto, Chelsea e Inter—, tanto en lo psicológico como en lo deportivo. Sin embargo, nunca antes se había encontrado con ninguna oposición en el vestuario. Y ahora, el futuro de Sergio Ramos es incierto, al tiempo que Iker Casillas ha dejado de celebrar los goles de sus compañeros, y Özil recibe las reprimendas del técnico día sí, día también. Tal vez por ello, el defensa internacional se enfundó una camiseta del alemán debajo de la suya el domingo ante el Depor.

Inolvidable fue la despedida entre Mou y Marco Materazzi –por aquel entonces en el Inter—, entre lágrimas, cuando se marchó del conjunto neroazzurro para recaer en el Madrid. No en vano, el día que se vaya de la capital de España y regrese a la Premier League esas lágrimas van camino de convertirse en alegrías para más de uno. "Es como un padre", han repetido algunos de sus ex pupilos, al tiempo que aseguraban que nadie les ha tratado como el portugués. Algo que en ningún momento se ha vivido en Concha Espina.

"La ropa sucia se lava en casa"

Sergio Ramos se ha convertido, junto con Íker Casillas, en la principal oposición del técnico. Mourinho le ganó el pulso a Pedro León, pero sabe que los capitanes son intocables para el madridismo. A ambos les ha dejado castigados en el banquillo en alguna ocasión; del defensa, incluso ha criticado su rendimiento en los últimas días. "¿Las críticas? Como diría Aragonés, tengo el culo 'pelao'", apuntó Ramos tras golear al Depor en su regreso a la titularidad después del toque de atención de Mou.

Precisamente el Madrid-Depor ha levantado la última polémica entre ambos. Mourinho abroncó a Özil, una vez más, en el descanso. Sergio saltó al campo con una camiseta del alemán debajo de la suya, para dedicarle un gol y mostrarle su apoyo. "Mesut es un gran amigo y le dije hace tiempo que mi primer gol de la temporada sería para él y aprovechando su cambio me puso su camiseta confiando que podría ser mi primer gol", ha asegurado el de Camas en Twitter. Algo que jamás ha hecho con nadie del vestuario. Aunque hay que recordar que, hace unos días, aseguró que "la ropa sucia se lava en casa". Y es lo que hace. Jamás tendrá una mala palabra para el técnico en público, pero le mantendrá el pulso de puertas para adentro.

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