Mónaco, pasarela y trinchera de las relojeras de lujo

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Rolex y TAG Heuer libran en las calles del Principado su principal batalla por el control del automovilismo

Un aficionado con un Rolex fotografía su muñeca ante un panel de TAG Heuer

25 de mayo de 2013 (19:25 CET)

Del éxito al fracaso en centésimas de segundo. Pocas disciplinas guardan una relación tan estrecha con el tiempo como los deportes de motor. Desde que en 1964, Jack W. Heuer lanzara el ya emblemático cronógrafo Carrera y su competidora Rolex hiciese lo propio con su Daytona Cosmograph, ambas relojeras suizas vienen librando una interesante y encarnizada batalla por imponer su nombre en las principales pruebas automovilísticas.

Más allá de las 24 Horas de Daytona (a las que da nombre dese 1992) o las de Le Mans (de las que es su reloj oficial desde 2001), la asociación de Rolex con el deporte de las cuatro ruedas viene de lejos. Exactamente, desde las primeras victorias de Jackie Stewart, embajador de la firma en el 'paddock' desde mediados de los 60.

Sin embargo, y además de su papel dominante en las principales pruebas de resistencia del calendario y de asociar su imagen a uno de los pilotos más laureados de la historia, la relojera suiza decidió asestar este 2013 un golpe de efecto sin precedentes, arrebatando a su gran rival TAG Heuer la histórica condición de cronometrador oficial del Mundial de Fórmula 1.

El escaparate monegasco

De esta forma, Rolex no solo se ha convertido en uno de los logotipos con mayor presencia en los circuitos, sino que además también se ha hecho con algunos de los espacios que más resaltan a ojos de los aficionados. Así pudo comprobarse recientemente en Montmeló, donde su imagen sustituyó por primera vez en la historia del Circuit a la de CaixaBank en lo más alto de la tabla de cronometraje de la recta de llegada.

Pero si hay un escenario en el que la cohabitación y competencia de Rolex y TAG Heuer salta a la vista y resulta más difícil que en ningún otro trazado, ése es el GP de Mónaco. La carrera del lujo y el glamour, donde las principales firmas de alta gama se disputan el más mínimo hueco publicitario para promocionar sus últimos lanzamientos conmemorativos. Y donde Rolex contaba con volver a acaparar los principales paneles para teñir con su verde corporativo las calles de Montecarlo.

Sin embargo, y gracias a su colaboración desde 2011 con el organizador de la carrera, el Automobile Club de Mónaco (ACM), TAG Heuer ha conseguido 'colarse' en territorio hostil. Poner una pica en la exclusividad del contrato recién firmado por Rolex con Bernie Ecclestone. Y asegurarse su presencia en los paneles publicitarios reservados a los socios colaboradores del ACM para desesperación de sus competidores. Asimismo, y como respuesta a la pérdida del contrato con el Mundial de Fórmula 1 – con la que sigue vinculado ya no solo a través del ACM, sino también con su longevo patrocinio de la escudería McLaren, TAG Heuer ha contrarrestado el golpe de efecto de Rolex convirtiéndose esta misma semana en "Cronometrador Oficial, Reloj y Cronómetro Oficial y Compañero Fundador" del nuevo Mundial de Fórmula-e, ideado por Alejandro Agag, y que dará comienzo en septiembre de 2014.

De Hublot a Casio, el 'paddock' como pasarela

Más allá de la rivalidad comercial entre Rolex y TAG Heuer, la Fórmula 1 se ha convertido en uno de los escaparates preferidos por las principales relojeras del mundo. Más allá del citado patrocinio de TAG Heuer con McLaren, no existe escudería en la parrilla que no cuente con un cronometrador oficial en su lista de 'partners'. Es el caso de Ferrari, que después de su patrocinio con esta misma firma inició en 2011 una fructífera asociación con Hublot. Sin embargo, y a pesar de haber plasmado su imagen corporativa en los monoplazas de la Scuderia, la suiza no será la única relojera presente en el box de los de Maranello, merced al contrato personal de Fernando Alonso con la española Viceroy.

A pesar de que el perfil de relojera que une fuerzas con una escudería –tal y como puede comprobarse con los patrocinios de IWC (Mercedes), Richard Mille (Lotus), TW Steel (Force India), ORIS (Williams), Certina (Sauber), BRM (Caterham) o Armin Strom (Marussia)- suele responder al de una compañía suiza y de alta gama, las escuderías Red Bull y Toro Rosso y su acuerdo con la japonesa Casio suponen la excepción que confirma la regla. De hecho, el último reloj de su exclusiva colección, el Casio Edifice x Infiniti Red Bull EFA-131RBSP, puede conseguirse por poco más de 200 euros. Nada que ver con los 4.300 del flamante TAG Heuer Monaco GP Edition Model 2013. O los 24.000 del Rolex Daytona. Cuestión de clase y de estatus.

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