Modric, el 'Cruyff balcánico' del Madrid

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El medio centro croata se ha convertido en el engranaje de la caja de cambios madridista

Luka Modric celebra un gol con el Real Madrid

21 de marzo de 2015 (10:14 CET)

Su sueño fue siempre jugar en el Barça. Pero el fútbol, como la política, a veces, hace extraños compañeros de cama; en este caso, de vestuario. Es la pieza más importante y versátil de la caja de cambio madridista e imprescindible para Carlo Ancelotti. Luka Modric se lesionó en el Italia-Croacia (1-1) valedero para la Eurocopa de Francia 2016, el pasado 16 de noviembre. Desde entonces, el Madrid no ha escatimado esfuerzos para recuperar al jugador croata con vista a la fase caliente de la temporada. Cuatro meses en el dique seco, que han pesado como una losa en las prestaciones futbolísticas del equipo blanco.

El Cruyff balcánico del Real Madrid, como se le conoce por su gran parecido físico con el crack holandés y características de juego, conjuga en sí mismo lo mejor de un medio centro defensivo y un volante ofensivo. De hecho, en sus comienzos en el Dinamo de Zagreb, y luego, en el Tottenham de Juande Ramos, jugó de media punta. Dada su condición de jugador ambidiestro, puede moverse tanto por la derecha como por la izquierda, como ocurre con la selección croata. Fue Slaven Bilic, ex seleccionador de Croacia y actual entrenador del Besiktas turco, quien retrasó su posición. Sacó a Modric de la línea de tres cuartos para colocarlo en una posición más central.

Con Mourinho, su presencia en el once titular fue una puerta giratoria en la que entraba y salía en función del rival. El técnico portugués se inclinaba más por el internacional alemán Khedira como pareja de Xabi Alonso en el doble pivote (4-2-3-1), y si jugaba Modric, lo hacía habitualmente de volante por la derecha sustituyendo a Di María o Kaká. El mejor partido del croata con el Madrid fue en la vuelta de los octavos de final de la Champions contra el Manchester United (1-2), en Old Trafford, el 6 de marzo de 2013. Salió en el minuto 59 sustituyendo a Álvaro Arbeloa y con el marcador favorable a los ingleses. Marcó el gol del empate de un fantástico disparo que superó a De Gea, tras golpear en el palo; y participó en la jugada del tanto de Cristiano, en la que intervinieron Özil e Higuaín. Fue el segundo gol de Modric de los siete que ha marcado con el Real Madrid; se estrenó contra el Real Zaragoza en el Bernabéu (4-0, 3-11-2012). Todos desde fuera del área.

Custodio de los arquitectos del equipo

Se convirtió en un fijo para Ancelotti cuando Sami Khedira se lesionó de gravedad en un amistoso con la Die Mannschaft, en noviembre de 2013. Como ya hiciera con Andrea Pirlo en el AC Milan –lo sacó de la media punta para hacerlo de organizador–, Carletto colocó a Modric de escudero, de custodio de los arquitectos del equipo; primero, de Xabi Alonso, y esta temporada, de Toni Kroos. Ya sea con el dibujo 4-3-3 como con el 4-4-2. Su misión: dar equilibrio al ecosistema madridista. Y es que Luka Modric es el hombre orquesta del centro del campo del Real Madrid. Destruye, apoya al lateral derecho, saca la pelota con criterio, tiene visión de juego –la distancia media de sus pases es de 17 metros– y mucha fuerza en el golpeo del balón y, además, gol. Un jugador omnipresente, sin el cual, el asalto al Camp Nou se habría convertido en un objetivo mucho más difícil.

 "No soy ningún salvador", declaró Luka Modric al diario Sportske Novosti, de Zagreb, en referencia al partido de infarto ante el Schalke 04 (3-4). Jugó media hora tras cuatro meses inactivo, pero su presencia en el campo se hizo notar. Corrió 4,3 kilómetros, y de haber jugado los 90 minutos, habría sido el único jugador madridista en llegar a los 12 kilómetros de media de los alemanes. Contra el Levante (2-0), el pasado domingo, confirmó que está apto para la batalla de Barcelona. Sumó 78 pases, de ellos, 73 buenos (96,3% de acierto) e intervino en las jugadas de los dos goles de Bale.