Messi supedita su continuidad en el Barça a la salida de Luis Enrique

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El delantero argentino, que tiene una relación muy tensa con el psicólogo del cuerpo técnico, se deja querer por el Chelsea

Leo Messi y Josep María Bartomeu firman el nuevo contrato de Messi, el pasado lunes 19 de mayo de 2014 | FCB

13 de enero de 2015 (00:00 CET)

Leo Messi supedita su continuidad en el FC Barcelona a la salida de Luis Enrique al acabar esta temporada. Hasta entonces, el astro argentino ha prometido la máxima entrega a Josep Maria Bartomeu, presidente del club, que será uno de los candidatos que optará a la presidencia del Barça en las próximas elecciones.

Messi y Luis Enrique han protagonizado varias peleas dialécticas. Entre ambos se han cruzado insultos y discusiones con un tono muy elevado. Sus problemas se agravaron en el entrenamiento del 2 de enero y, sobre todo, tras la derrota del Barça en Anoeta. El delantero fue suplente y estalló al acabar el partido, aunque Messi negó que haya pedido la salida inmediata de Luis Enrique.

"No me llevo mal con Luis Enrique. También se decía que tenía problemas con Guardiola, Eto'o, Ibrahimovic Bojan… Yo no he pedido que echen a nadie. No manejo el club, sólo soy un jugador más", manifestó Messi en Barça TV.

Pide un técnico de confianza

El futbolista, según ha podido saber Diario Gol, quiere un técnico de confianza para la próxima temporada. Es su petición al presidente para garantizar su continuidad en el Barça, club con el que tiene contrato hasta el 30 de junio de 2018. En caso contrario, forzará su salida del equipo. El Chelsea, que contaría con el apoyo económico de Adidas y Turkish Airlines, podría ser su destino.

Messi ha roto relaciones con Luis Enrique y con su psicólogo, Joaquín Valdés, que participó en la trifulca del pasado 2 de enero. Tampoco tiene buena sintonía con Juanjo Brau, su recuperador de confianza en la era Guardiola. Pepe Costa es el nuevo hombre de confianza de la Pulga.

El pasado domingo, en la terepéutica victoria del Barça contra el Atlético, Messi y Luis Enrique apenas se cruzaron la mirada en el campo. Pegado a la banda derecha, el futbolista estuvo muy cerca del técnico en varias ocasiones. Luis Enrique prefería animar al resto de compañeros que dar instrucciones al argentino.

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