Messi se olvida del récord de Zarra

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El delantero argentino no estuvo acertado, como varios de sus compañeros como Iniesta, Rakitic, Mathieu, Piqué y Busquets

Gil Manzano sanciona con amarilla a Leo Messi en el Madrid-Barça | EFE

25 de octubre de 2014 (20:56 CET)

Leo Messi acaparaba las miradas del Madrid-Barça por la posibilidad de superar el récord de Zarra, con 251 goles en la Liga española. El argentino, que pudo marcar en dos ocasiones –necesitaba dos goles para superarlo– durante el primer tiempo, no estuvo acertado y pasó desapercibido en la segunda parte, cuando el Barça se desmoronó. El morbo de superar el récord quedó en una mera anécdota y Messi se marchó a casa cabizbajo, sin marcar en uno de sus campos predilectos.

Pero Messi no fue el peor del Barça. Varios jugadores estuvieron espesos, nerviosos, desajustados y erráticos a la hora de controlar el centro del campo y, sobre todo, de contener la potencia del Real Madrid, claramente superior.

Especialmente simbólica fue la jugada del tercer gol del Madrid. Una pérdida de balón a saque de esquina de Rakitic –recién entrado al campo, era el primer balón que tocaba–, propició el retroceso del Barça. Iniesta, asfixiado por la velocidad de Isco, regaló el balón y dejó vendida a la defensa del Barça. Benzema sentenció y el manchego, poco después, se retiró lesionado.

Mascherano, el mejor en defensa

Tampoco los debutantes Luis Suárez y Jeremy Mathieu estuvieron acertados. El delantero uruguayo llevaba cuatro meses sin jugar un partido oficial y, aunque pudo intimidar en algún momento, no conectó con sus compañeros. Peor estuvo Mathieu, patoso con el balón en los pies y asustado ante la presencia de la artillería del Real Madrid.

Piqué volvió a hacer gala de tener la mente en otros menesteres, y no solamente provocó el penalti del empate a uno sino que tuvo errores de calado a la hora de sacar el balón y de defender la portería. Benzema le birló el balón en alguna ocasión y volvió a dejar claro que, sin Puyol al lado haciéndole correcciones, no se acerca ni de lejos a estar entre los tres mejores centrales del mundo.

En esa misma línea estuvo Busquets. Maltratado físicamente, solo aguantó durante el primer tiempo, pero terminó desmontado en la segunda mitad. Javier Mascherano fue el único jugador que sostuvo la defensa azulgrana, como pudo. Pero el 'Jefecito' fue insuficiente ante una delantera cargada de artillería con Cristiano, James, Benzema y un Isco especialmente inspirado. El Barça ha caído contra los dos rivales más fuertes a los que se ha enfrentado, PSG y Madrid.

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