Messi prolonga su gran obra

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El astro argentino, un animal competitivo, marca los dos goles del Barça en Córdoba y suma 88 en 2012 a falta de dos partidos

Leo Messi anota dos goles más contra el Córdoba | EFE

12 de diciembre de 2012 (22:27 CET)

Leo Messi es un futbolista tan estratosférico cuanto insaciable. El astro argentino siempre quiere jugar, sea una final de la Champions o un partido de poca monta. Introvertido y tremendamente celoso de su vida privada, se transforma en un animal competitivo cuando vislumbra un balón. Entonces emerge un jugador ambicioso, epicentro del mejor Barça de la historia, empeñado en prolongar la gran obra de Pep Guardiola con Tito Vilanova. Un Barça con nuevos registros pero con la misma esencia de los últimos años, que este miércoles solventó la primera entrega de los octavos de final de la Copa del Rey contra el Córdoba. Eso sí, con dos goles de Messi, que suma ya 88 en 2012.

El Barça, con las únicas ausencias en el equipo titular de Valdés, Adriano, Sergio Busquets e Iniesta, desactivó a un Córdoba que comenzó desbocado y acabó roto, sin oxígeno, desbordado. En los primeros seis minutos, el equipo de Rafa Berges soñó con una victoria de prestigio y dispuso de dos claras ocasiones de gol (Pedro Sánchez y Federico); después sufrió ante el fútbol bien elaborado y preciso del cuadro azulgrana, autoritario desde que Xavi asumió el mando de las operaciones y conectó con Pedro, Messi y Villa, titular en pleno debate sobre su rendimiento y pérdida de protagonismo.

Imperial Piqué

En el inicial intercambio de golpes entre un Córdoba brioso y un Barça paciente apareció por primera vez Messi, que resolvió una jugada de tiralíneas que inició Pedro y continuó Villa. El Nuevo Arcángel, efervescente hasta entonces, recibió una sacudida dolorosa y la hinchada verdiblanca sólo mitigó su frustración cuando entonó el famoso 'Que viva España' de Manolo Escobar a los 17 minutos y 14 segundos. Sabía sobradamente que meterle mano al Barça ya era una misión imposible.

Autoritario, con un Piqué imperial en defensa y con Xavi y Thiago escondiendo el balón, el Barça monopolizó el partido. No tuvo prisa por dañar al rival, pero facilitó la vida de Pinto, prácticamente inédito en toda la segunda parte. En el otro extremo del campo, Saizar tuvo mucho más trabajo y meritoria fue su resolución en un mano a mano con Messi que frustró al argentino. La megaestrella del fútbol mundial, sin embargo, nunca encoge y menos cuando pierde alguna batalla personal. Por eso, Messi apareció de nuevo para culminar una buena asistencia de Alexis que finiquitó el encuentro y la eliminatoria con su gol número 88. Y todavía le quedan dos funciones para agrandar un registro inhumano. Su voracidad coincide con la felicidad del Barça, club que hace 40 años perdió una Liga en Córdoba y que ahora es la gran referencia del fútbol por sus éxitos y sus buenas formas.

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