"Messi es ingobernable"

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La plantilla del Barça asume que el argentino es el dueño del vestuario y ve difícil que se pueda reconducir su relación con Luis Enrique

Messi, delantero del FC Barcelona

09 de enero de 2015 (20:11 CET)

Leo Messi, considerado el mejor futbolista de la historia del FC Barcelona, no es un líder ni tiene una oratoria fluida. Nadie duda, sin embargo, de que el astro argentino manda en el Camp Nou. Al menos, en el vestuario, aunque su poder también condiciona las decisiones de la junta directiva. Los jugadores del Barça lo tienen claro. "Messi es ingobernable", asumen los futbolistas, preocupados por las consecuencias del actual enfrentamiento entre el delantero y el técnico, Luis Enrique.

Messi y Luis Enrique ya había tenido varias discusiones, subidas de tono, antes de que acabara 2014. Las tensiones se agravaron en el primer entrenamiento de 2015, ante la presencia de familiares y amigos. Y continuaron tras la suplencia del delantero y la derrota del equipo en San Sebastián. Un día después, Messi se excusó en una gastroenteritis poco creíble para justificar su ausencia en el entrenamiento a puertas abiertas del Miniestadi. El malestar de Luis Enrique fue mayúsculo.

La afición apoya a Messi

"Messi va por libre y los jugadores aceptan que es él quien manda. Ha sido así en los últimos años y Luis Enrique no puede cambiarlo", asume una fuente próxima al vestuario azulgrana. Luis Enrique tiene un problema de difícil solución. El técnico, en sus últimas comparecencias ante los medios de comunicación, no ha confirmado, pero tampoco ha negado, sus desavenencias con Messi. En el último partido de Copa, contra el Elche, escuchó por primera vez pitos cuando los hinchas más animosos del gol sur corearon su nombre, mientras que el argentino fue mayoritariamente ovacionado.

Xavi, el primer capitán del Barça, ya ha intentado mediar en la guerra entre Luis Enrique y Messi. Él, mejor que nadie, sabe que el enfrentamiento puede tener unas consecuencias fatales para el equipo. Y también intuye que una caída deportiva multiplicará las actuales tensiones que rodean a la junta directiva. Muchos futbolistas, mientras, recelan de los métodos del entrenador.

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