Messi, eres un 'Torpedo'

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El argentino bate al fin el récord de Gerd Müller con dos goles que dan al Barça una sufrida victoria en el Villamarín (1-2)

Iniesta y Alexis abrazan a Messi tras la consecución de su récord

09 de diciembre de 2012 (23:23 CET)

Lionel Messi y el barcelonismo ya pueden estar tranquilos. Después de semanas de titulares en la prensa e incluso de algún susto, el argentino firmó este domingo ante el Betis los dos tantos que le faltaban para batir el histórico registro de 85 goles en un año natural conseguido por Gerd Müller en 1972. Dos dianas que encarrilaron una victoria que parecía iba a resultar cómoda en un feudo a priori hostil, y que una vez más se complicó por méritos del rival y deméritos propios en una peligrosa tónica que comienza a repetirse con demasiada frecuencia. 

Justo en el mejor momento posible, antes de recibir a su máximo perseguidor en la clasificación, el Barça recupera la normalidad. Se acabó aquello de anteponer los récords individuales al juego de un equipo. De alinear al mejor jugador del mundo en partidos intrascendentes. Vilanova seguro que agradecerá que a partir del martes ya no se hable más –hasta la víspera del Balón de Oro- de los logros del mejor futbolista de la historia. Y que el grupo, su grupo, recupere el protagonismo que tanto merece.

Como si quisiese ventilar cuanto antes el debate, Messi saltó al césped del Villamarín con el instinto asesino de siempre. Ni sombra de las dudas provocadas por su encontronazo ante el meta del Benfica. Y en apenas 25 minutos firmó dos goles, marca de la casa, que hicieron recordar arranques incontestables como el de Riazor. Pero no solo el argentino inquietó a Adrián. Con 0-1 en el marcador, el emergente portero del Betis se lució ante una precisa vaselina de Iniesta, que bien mereció erigirse en uno de los goles de la jornada. También, ya con el 0-2 en el electrónico, con un preciso mortero de Xavi desde la frontal. El Barça envidaba a por la goleada, pero una vez más, se empeñó en dar vida al rival y en perder el norte antes del descanso de un choque, que bien pudo complicarse en la reanudación.

Acostumbrados a ganar y a sufrir

Tres balones llegó a estrellar en los palos el Betis, en una segunda mitad en la que el conjunto azulgrana cayó en la trampa tejida por Pepe Mel: demasiados espacios atrás que el Barça, de forma precipitada y por culpa de su ansiedad por cerrar el partido, trató de aprovechar con un juego demasiado directo, que permitió a los andaluces recuperar la posesión con rapidez y armarse para pisar el área azulgrana.

Todo ello no habría sido posible sin el error puntual (un fuera de juego mal tirado por Jordi Alba) que resucita a un rival que ya perdía por dos goles de diferencia y que estaba teniendo en su guardameta a su hombre más destacado. Tal y como había sucedido en A Coruña o Mallorca, y a pesar de haber cedido media hora a merced de la superioridad y pegada azulgranas, los rivales suelen encontrar en este Barça la motivación y los mimbres necesarios como para lanzarse a por una remontada épica. La rozó el Betis, pero la entrada de Thiago –quizás demasiado tardía, tras las sustituciones por lesión de Cesc y Puyol- y el desgaste verdiblanco devolvieron en parte la cordura al juego en los últimos minutos a los de Vilanova, que recibirán el próximo domingo al Atlético del pentagoleador Falcao con seis puntos de diferencia.

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