Messi decidirá el futuro de Luis Enrique a final de temporada

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El Barça consultará al astro argentino si desea la continuidad del actual técnico, que acaba contrato en 2016

Leo Messi y Luis Enrique, delantero y entrenador del FC Barcelona

08 de abril de 2015 (00:00 CET)

El FC Barcelona manda en la Liga, se enfrentará al PSG en los cuartos de final de la champions y jugará la final de la Copa del Rey contra el Athletic. El panorama deportivo del club es mucho más positivo que el institucional, tres meses antes de las elecciones presidenciales. El equipo resiste y la gestión de Luis Enrique, tan criticada a principios de año, es ahora aplaudida en el Camp Nou. La junta directiva, sin embargo, tiene dudas por la falta de sintonía entre el técnico y Leo Messi. A final de temporada, el club consultará al astro argentino y su opinión será decisiva para la continuidad o la salida del entrenador.

El futuro de Luis Enrique es incierto. Fuentes de la cúpula del club niegan que hayan ofrecido la renovación al técnico y en el Barça no se contempla un escenario único. Al contrario, se especula con varias opciones y en la junta directiva asumen que la voluntad de Messi será decisiva. Si el delantero argentino reitera su malestar con los métodos del técnico, éste podría ser despedido o, incluso, renunciar al cargo para evitar un nuevo incendio. Si las tensiones se reducen, Lucho podría cumplir su contrato. Más improbable es que amplíe, inmediatamente, su actual compromiso.

Pacto de no agresión

Luis Enrique y Messi han tenido varias discusiones subidas de tono desde que comenzó la temporada. La más sonada se produjo el pasado 2 de enero, el día que el futbolista regresó de las vacaciones navideñas. Dos días después, Leo fue suplente en el partido que el Barça perdió en Anoeta y el 5 anunció que tenía una gastroenteritis para justificar su ausencia en un entrenamiento a puertas abiertas que se celebró en el Miniestadi. El conflicto se hizo público y Lucho vivió su peor semana como técnico azulgrana.

Josep Maria Bartomeu, presidente del club, intervino inmediatamente para tranquilizar al técnico y a la estrella del equipo. No lo consiguió. Las tensiones sólo amainaron cuando los capitanes del Barça, liderados por Xavi, lograron un pacto de no agresión entre las dos partes. El considerado mejor futbolista de la historia aceptó el desafío y mejoró sus prestaciones. Desde entonces regresó la mejor versión futbolística de Messi.

El jefe del vestuario

Aparcada la crisis, Bartomeu y sus hombres de confianza piden paciencia. Sólo los éxitos deportivos pueden maquillar los daños causados por la sanción de la FIFA y, sobre todo, por el caso Neymar. El futuro de Luis Enrique, ahora, no es prioritario. Los futbolistas, por su parte, intentan blindarse de todos los comentarios, aunque asumen, en privado, que "Messi manda en el vestuario". "Messi y su entorno piden el mismo trato preferencial que han tenido todas las estrellas del fútbol en sus equipos", sentencian en la junta directiva. La cabeza de Luis Enrique depende de él.

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