Mensaje de la UE a Rusia: si no quieres mi fruta, no hay fútbol

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Europa amenaza con arremeter contra el Mundial de fútbol de 2018 como represalia por la política de Putin en Ucrania

El presidente de Rusia, Vladimir Putin (c), visita el estadio Kazan Arena| EFE

05 de septiembre de 2014 (00:00 CET)

Rusia lamentará el veto a los productos europeos y Vladimir Putin pagará por la política esgrimida en el conflicto con Ucrania. La Unión Europea persigue este doble objetivo y el mensaje que manda al presidente ruso es claro: si vetas los productos europeos, no habrá Mundial de fútbol en 2018. El abanico de sanciones que exhibe la UE es amplio, pero la que toca al fútbol emerge como una de las medidas más dolorosas.

El veto ruso a la importación de productos europeos le costará a la UE 6.700 millones de euros en un solo año. En concreto, para España supone una pérdida de 220 millones, correspondientes a la colocación de productos agrícolas y alimentos. Por eso, Europa no está dispuesta a regalarle a Rusia el mejor fútbol del mundo para que lo exhiba en sus estadios, a mayor gloria de los dirigentes políticos. Si bien la decisión final es de la FIFA, Europa planea un boicot en bloque como medida de presión.

El privilegio del mundial Vs. Los castigos económicos

El "aislamiento institucional, económico y financiero" es el fin de las nuevas sanciones que el G-7 aprobará el viernes, según ha informado 'el País'. La novedad es que Bruselas ampliará el campo de acción a "acontecimientos culturales, económicos y deportivos internacionales", que además del mundial de fútbol incluyen las carreras de Fórmula 1.

Organizar un mundial de fútbol es un negocio lucrativo. El desempleo baja, el turismo sube y la estructura urbana se remodela. En los cuatro años preparativos a Brasil 2014, la economía carioca ingresó 47.000 millones de euros. Además, está el honor de organizar un gran evento. Las televisiones de todo el mundo ponen el foco en la sede organizadora. La publicidad infla de connotaciones positivas la marca del país.

La decisión de la mayoría

El privilegio de organizar el acontecimiento fue otorgado a Rusia, por mayoría en el Comité Ejecutivo de la FIFA en su sede de Zúrich, en 2010. La candidatura España–Portugal fue la siguiente más votada, con la mitad de apoyos que la vencedora. Sin embargo, la situación convulsa que vive la zona a raíz del conflicto de Crimea ha provocado que muchos cambien de parecer respecto a si tal honor es merecido.

La primera voz en alzarse fue la de Nick Clegg, viceprimer ministro del Reino Unido, que en el mes de julio lazó la petición de despojar a Rusia del mundial. "Recordarle que no puedes mantener el mismo estatus en el mundo si ignoras al resto del mundo, quizá tendrá algún efecto en su forma de pensar", defendía el dirigente inglés.

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