Medio centenar de seguidores del Espanyol 'se cuela' en el Camp Nou

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El derbi entre los dos equipos catalanes de Primera transcurre sin graves incidencias, más allá de cánticos ofensivos contra el cuadro blanquiazul

El aspecto del Camp Nou antes del Barça-Espanyol | Diario Gol

07 de diciembre de 2014 (21:54 CET)

El derbi Barça-Espanyol es un partido de alto riesgo. Ninguno de los dos equipos cede entradas al otro para evitar confrontaciones entre aficiones. En el Camp Nou, sin embargo, ha entrado medio centenar de seguidores periquitos para animar a sus jugadores. Este grupo ha abandonado el estadio a media hora del final, escoltado por la Policía. Compraron las entradas por Internet por separado y la entidad azulgrana los ha ubicado en la misma zona. No se han registrado incidentes destacables ni antes, ni durante, ni después del encuentro.

El Barça-Espanyol estaba marcado en rojo en el calendario. Más si cabe después del enfrentamiento entre ultras de Atlético y Dépor, una semana atrás, que terminó con la muerte de uno de ellos. Lo más destacado han sido los gritos ofensivos contra el Espanyol dedicados por el sector de la grada blaugrana más animoso. "Periquitos bastardos", "puta Espanyol" y "odio al Espanyol" han salido de las gargantas de unos 200 aficionados.

Los bares de Boixos Nois

Como sucede de manera habitual, el árbitro, Iglesias Villanueva, ha obviado estos cánticos en el acta. En el apartado de incidencias solo figura la frase: "Los jugadores de ambos equipos saltaron al terreno de juego con una camiseta encima de la oficial que portaba el siguiente lema: Fútbol sin violencia".

En el Camp Nou es difícil encontrar miembros de los Boixos Nois, la facción más radical del club blaugrana, desde que Laporta prohibiera su acceso. Los reductos de este grupo siguen actuando lejos del estadio y frecuentan los bares de toda la vida en los aledaños del campo. El Nando's, el Jaguar y La taverna d'en Quimet presentaban cierta tranquilidad antes del derbi. La hora del mismo (17:00 horas) tampoco acompañaba para cometer grandes excesos y los Boixos más conocidos han dejado paseo a las nuevas generaciones también en la barra. Poca presencia policial.

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