Máxima tensión entre Florentino Pérez y Mourinho

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El presidente del Real Madrid rebaja la cuota de poder del entrenador, que culpa al club y a los jugadores de los malos resultados del equipo

Mourinho se retira a los vestuarios tras la derrota del Madrid en el campo del Betis / EFE

25 de noviembre de 2012 (11:47 CET)

José Mourinho ya no se siente respaldado por su presidente, Florentino Pérez. El técnico del Real Madrid pidió, a principios de temporada, una mayor cuota de poder para controlar toda la parcela deportiva, pero el máximo dirigente no atendió sus demandas y la relación entre ambos se ha deteriorado en los últimos meses. Los malos resultados del equipo en la Liga (tres derrotas y dos empates) y su irregular rendimiento en la Champions (segundo de grupo) añaden más tensión a un conflicto que puede estallar con toda su virulencia.

Pérez, quien muy disgustado bajó al vestuario del Madrid tras la derrota contra el Betis en un gesto muy calculado, ya no autoriza todas las propuestas de Mourinho. En el pasado asumió decisiones drásticas e impopulares, como prescindir de Jorge Valdano y Zinedine Zidane, pero ahora ha desestimado algunas exigencias del entrenador portugués. Le ha negado un portavoz, según informó El País, y la contratación de un portero joven que compita con Casillas, cuyo rendimiento es cuestionado por Mourinho. El técnico, además, quiere prescindir de futbolistas muy carismáticos a partir de la próxima temporada para mantener un control total del vestuario. En los últimos meses ha tenido encontronazos con varios jugadores. Los más importantes, con Casillas y Sergio Ramos.

Entrenador de ciclos cortos

Mourinho siempre ha sido un entrenador de ciclos exitosos (campeón de Portugal, Inglaterra, Italia, España y, dos veces, de Europa) pero cortos. Estuvo dos años y medio en el Oporto, tres en el Chelsea y dos en el Inter antes de fichar por el Madrid, donde ya encadena tres temporadas. Y en todos los clubes tuvo encontronazos con sus dirigentes. Con Pinto da Costa, con Roman Abramovich (y con Frank Arnesen, su director deportivo) y con Massimo Moratti. Su relación con los jugadores también fue demasiado inestable, sobre todo en Stamford Bridge.

En sus primeras dos temporadas en el Madrid, Mourinho atizó constantemente al Barcelona y, sobre todo, a su entrenador: Pep Guardiola. En el curso actual, las referencias al equipo de Tito Vilanova son mínimas. Casi todo su malestar, aireado públicamente, se centra en el propio Madrid, cuestionando la gestión de los directivos, la profesionalidad de sus jugadores y arremetiendo contra el entrenador del Castilla, Alberto Toril.

La sentencia de Piqué

"El malo de la película, siempre soy yo", manifestó Mourinho, tras la derrota del Madrid en el campo del Betis. Después, se quejó, una vez más, del calendario, denunciando un trato de favor hacia el Barça pero también cuestionando la actitud de sus futbolistas: "Es obvio que hay otros equipos que tienen un control del calendario que nosotros no tenemos, pero un jugador de 23 años puede jugar dos partidos en cuatro días. Stepanek, de 34 años, disputó tres partidos de tenis en tres días y moría por su país". Unos días antes, Gerard Piqué, defensa del Barça, sentenció: "Ahora Mourinho busca los problemas en su propia casa".

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