Los periodistas de 'Al Jazeera' y 'Bein Sports' viven en hoteles de lujo

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El seleccionador de balonmano de Catar, Valero Rivera, también está instalado en uno de los complejos más caros de Doha

La parte trasera del Mövenpick y dos torres secundarias del Four Seasons | V. Malo

27 de enero de 2015 (18:46 CET)

Catar es un país sumido en el lujo. Fuente inagotable de recursos económicos con la venta de petróleo desde los años 40, el emirato peninsular del golfo pérsico invierte su dinero sin reparo en modernizar la capital, Doha, y en acompañarla de ciudades adosadas, como Lusail, que cobran vida a costa de comprarla. Además de rascacielos y estadios ostentosos, Catar también contrata a los mejores trabajadores del mundo a golpe de talonario.

El ejército de periodistas de la cadena de comunicación más importante del país, Al Jazeera, es tan inagotable como sus petrodólares. "Más de 4.000 profesionales de 70 nacionalidades distintas", exponen en su página web. Algunas decenas de los mismos están ubicadas en Catar. La mayoría, residen todo el año en Doha, instalados en hoteles cinco estrellas.

Por tiempo indefinido

En el Mövenpick Tower & Suites viven, al menos, una veintena de trabajadores de Al Jazeera. No solo periodistas, también otros empleados de la empresa, según confirman a Diario Gol fuentes del hotel y algunos trabajadores del propio canal. Lo mismo ocurre con los profesionales de la cadena deportiva Bein Sports, perteneciente al grupo de Al Jazeera. Uno de sus comentaristas más conocidos, exjugador de fútbol en Catar, también se aloja en el citado hotel de forma indefinida.

Sobra decir que los eventuales contratados para reforzar el Mundial de Balonmano también están alojados en hoteles de Doha, mientras dure el torneo. Entre los que ha contratado Bein Sports, para manejar cámaras y dar soporte técnico, hay un grupo de entre 10 y 15 españoles. Otros hoteles de primer nivel como el Hilton, el Al Rayyan, el Sheriton –uno de los primeros que se levantó–, el InterContinental, el Regency y el W Doha cumplen la misma función.

Valero ya ha pasado por tres hoteles

Esta situación es de lo más normal en el emirato del Golfo Pérsico. De hecho, el entrenador de la selección de balonmano de Catar, el español Valero Rivera, también vive en un lujoso hotel desde que fichó por su actual equipo, en 2013. Rivera, que cobra una cifra desorbitada –300.000 euros fijos y un máximo de 840.000 euros con primas en función de resultados–, no pudo decir no a la propuesta catarí tras proclamarse campeón del mundo con España.

Querían al mejor y estaban dispuestos a poner lo que hiciese falta encima de la mesa. A tenor de los resultados –Catar está en cuartos de final con solo una derrota en cinco partidos–, no se equivocaron. A falta de residencia propia, Valero ha pasado ya por tres hoteles. Primero estuvo en el InterContinental y, actualmente, se aloja en el Marriott. Sin embargo, durante el Mundial se ha instalado con la selección de Catar en el Four Seasons, uno de los más caros de la ciudad –si no el que más–, que cuenta con un complejo formado por tres magnos edificios. La selección española está en otro de los más famosos, el Grand Hyatt.

Similitudes y diferencias con los obreros

En Catar es habitual incluir el alojamiento y la comida en los contratos de sus empleados. Pero no solo en los profesionales del deporte y en los altos ejecutivos. También la clase obrera, donde abundan hindúes, filipinos y nepalíes, suele contar con alojamiento –en barrios residenciales apartados del centro– y comidas, además de servicios de transporte que los llevan de casa al trabajo y a la inversa.

En estos casos, cobran cantidades muy inferiores –de 650 a 2.000 Qatares Reales al mes, es decir, un máximo de 500 euros mensuales– y sus jornadas laborales pueden ser perfectamente de 12 horas. Además, están sujetos a contratos de permanencia de un mínimo de dos años que les impiden abandonar el país sin permiso.