Los otros mordiscos del mundo del fútbol

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Las mordeduras son más habituales de lo que parece sobre el césped; hacemos un repaso de las más sonadas

Luis Suárez y Juan Arango mordiendo a rivales

15 de abril de 2015 (11:32 CET)

La polémica acción entre Carvajal y Mandzukic en el derbi europeo no está clara. Las imágenes no sacan de dudas sobre si hay o no mordisco del madridista al croata. Pero han logrado traer a la memoria del aficionado al fútbol otros célebres mordiscos.

El más reciente tuvo lugar hace pocos días en la liga mexicana. Juan Arango, viejo conocido de la liga española y ahora jugador del Tijuana, mordió a Zavala, con el encuentro ya terminado. La acción no fue sancionada.

Reincidente

Pese a que no es el único en pecar, cuando se habla de mordiscos es inevitable pensar en Luis Suárez. El uruguayo es reincidente: cuando era jugador del Liverpool mordió a Branislav Ivanovic, defensor del Chelsea. Por aquella acción, a Suárez le cayeron diez partidos. La segunda vez que lo hizo, la víctima fue Giorgio Chiellini, durante un Uruguay-Italia de la última Copa del Mundo. En esa ocasión, el castigo fue ejemplarizante: cuatro meses lejos de los terrenos de juego y diez partidos sin poder vestir la celeste de Uruguay.

Otro caso en la liga inglesa: Defoe, entonces jugador del Tottenham, mordió a Mascherano, en su época de jugador del Liverpool, en 2006. El Jefecito le hizo una falta a Defoe, y éste aprovechó para devolverle el 'cariño' con un mordisco en el brazo. La amarilla se la llevó Mascherano.

Liga española

En todas partes cuecen habas, y además desde hace muchos años. También en España tenemos nuestros casos de mordiscos. En 1988, el jugador del Barça José Bravo reconoció haber mordido a Tamayo, del Sporting de Gijón. Al parecer, Tamayo realizaba un duro marcaje a Bravo, que, al verse en el suelo entre sus piernas, decidió que el único modo de librarse era morderle en la nalga. Y así fue. 

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