Los médicos de la Liga se posicionan a favor de Guardiola

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Los doctores de Primera División analizan el difícil matrimonio entre rendimiento y salud

Josep Guardiola en un entrenamiento del Bayern de Múnich y el doctor Hans-Wilhelm Müller-Wohlfarht

21 de abril de 2015 (00:13 CET)

La primera discrepancia entre Josep Guardiola y los servicios médicos del Bayern se produjo en su primer partido oficial, en julio de 2013. Fue la Supercopa de Alemania ante el Borussia Dortmund. El técnico catalán no pudo alinear a Manuel Neuer y Frank Ribéry por lesión y se llevó un severo correctivo (4-2). Apenas 40 horas después, ambos se entrenaban con total normalidad ante el estupor del entrenador, que no entendió la milagrosa recuperación.

La historia, que aparece en el libro de Martí Perarnau Herr Pep, ilustra una relación que con el tiempo se degradó por las diferencias de criterio y la negativa del doctor Hans-Wilhelm Müller-Wohlfarht de acudir a los entrenamientos. Una decisión que asombra a los médicos de la liga española, acostumbrados a trabajar a pie de campo.

En cada entrenamiento debe haber un médico

Los doctores de Primera División lo tienen claro: deben estar presentes en cada sesión. "Ser los primeros en tocar al futbolista, aún en caliente, para realizar el primer diagnóstico es vital", asegura el prestigioso Pedro Guillén, presidente de la clínica CEMTRO.

Sin embargo, algo dado por hecho en España, no es tan habitual en el resto de Europa. "En Inglaterra, por ejemplo, sólo dos o tres clubes tienen atención médica a diario. El resto reciben la visita del doctor una o dos veces por semana", apunta Antonio Turmo, director de los servicios médicos del RCD Espanyol.

Guardiola echa en falta profesionales como Ricard Pruna, del FC Barcelona, siempre a su lado en los entrenamientos. Pruna suma 20 años al servicio de los futbolistas azulgranas en los que siempre ha sido reconocido por su precisión y fiabilidad en el primer diagnóstico, el que se realiza sobre el césped nada más producirse el daño.

Pérdida de confianza

La plaga de lesiones que asola la plantilla del Bayern ha sido la gota que ha colmado el vaso (Robben, Ribéry, Schweinsteiger, Javi Martínez, Alaba, Benatia, Götze y Bernat son baja para la vuelta de cuartos de final ante el Oporto). Pero, durante la temporada pasada, el conjunto alemán sólo dispuso de la plantilla al completo durante dos semanas.

"Guardiola probablemente venía con sus referencias de confianza, y le cuesta mucho cambiarlas. Aquí pueden empezar las diferencias", atisba Turmo. "Si no se consigue crear un clima de confianza entre todos, Müller-Wohlfarht es un doctor muy reconocido, que no tiene que demostrar nada a nadie, por lo que si no tiene el apoyo del cuerpo técnico lo lógico es que se vaya", sentencia la doctora Ana de la Torre, del Getafe CF.

Aquí entran en juego las características personales. Guardiola es un entrenador obsesivo en el detalle, al que le gusta tenerlo todo controlado y vive su profesión con tanto desgaste, que se transmite a los que le rodean. "No creo que haya sido cosa de un minuto. Cuando un presidente deja caer a un médico que lleva tantos años en el club por el enfrentamiento con alguien que lleva tan poco tiempo es por algo grave", apunta Guillén.

El difícil matrimonio entre rendimiento y salud

"La mayor parte de conflictos se resuelven con un acuerdo entre los médicos, el jugador y el cuerpo técnico", asegura de la Torre. Si bien, la decisión del futbolista tiene mucho peso. "Explicamos los riesgos de recortar plazo ya sea al entrenador o al presidente", refleja, didáctica, Ana. "Tenemos muy claro que estamos para dar soporte al rendimiento deportivo", advierte Turmo. "Por ello es muy importante el trabajo de prevención, para no tener que lamentarnos luego", insiste.

"Lo triste es llegar al extremo de la dimisión", lamenta De la Torre. "Los conflictos no ayudan al devenir de un equipo y afectan en la consecución de resultados", recalca. Porque al final, todo depende del balón. "Cuando la pelota entra, todo son risas y éxitos. Cuando no, estallan las guerras y los conflictos", sentencia Guillén.

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