Los Lakers se desmoronan, sin Gasol, en casa de los Rockets

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En cambio, Ricky Rubio da un recital de asistencias en la victoria de los Wolves ante los Hawks

Kobe Bryant, desesperado | EFE

09 de enero de 2013 (11:01 CET)

Los Angeles Lakers encajaron su cuarta derrota seguida después de perder de forma clara por 125-112 en su visita a los Rockets de Houston, sin el concurso de Pau Gasol, recuperándose de una conmoción cerebral, Dwight Howard y Jordan Hill. La franquicia angelina aumenta el balance negativo tras los últimos resultados (15-19).

Los de Mike D'Antoni firmaron un partido pobre, siendo dominados por un rival liderado por James Harden (31 puntos). Kobe Bryant se quedó en 20 y dio el protagonismo anotador a Metta World Peace (24), mientras que Steve Nash se convirtió en el quinto jugador en superar las 10.000 asistencias tras repartir 10.

El regreso de Rubio

Ricky Rubio contribuyó a que los Timberwolves derrotaran a los Hwaks de Atlanya (108-103) gracias a un recital de asistencias. El base de El Masnou volvió a la cancha después de perderse los cuatro últimos partidos por problemas en la espalda y se convirtió en el máximo asistente del partido (ocho en 18 miuntos).

Su compañero Alex Shevd, el base titular y que jugó 41 minutos, aportó siete asistencias. Rubio fue el máximo asistente del partido junto al visitante Louis Williams, que hizo las mismas que el español. Además, el ex del Joventut y del Barcelona aportó cuatro puntos, capturó un rebote y robó cuatro balones.

Incertidumbre final

Los Wolves que se sobrepusieron a la baja de Kevin Love gracias al partido de Nikola Pekovic (28 puntos y 18 rebotes, su récord en la NBA), bien secundado por Andrei Kirilenko (21 y seis), Alex Shevd (15) y el suplente D Williams (17). En los Hawks sobresalieron Josh Smith (21, 13 y 7), Williams (21) y Al Horford (19 y 11).

Los Timberwolves, que no ganaban a los Hawks desde el año 2006 (11 derrotas seguidas), rompieron el choque al inicio del último cuarto cuando se escaparon de 14, pero su rival reaccionó para poner en peligro un triunfo que finalmente se quedó en Minneapolis.

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