Los hombres fuertes del presidente del Barça

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Bartomeu ultima la confección de un equipo de trabajo a su gusto tras prescindir de Rossich, Sabadell, Zubizarreta y Eusebio

Javier Faus, Josep Maria Bartomeu, Jordi Moix y Jordi Cardoner | V.Malo

11 de febrero de 2015 (00:00 CET)

Josep María Bartomeu construye un equipo de trabajo a su gusto. Poco a poco, con ánimo de no causar excesivo estruendo, el presidente de FC Barcelona ha ido eliminando parte del legado de su amigo y predecesor, Sandro Rosell, para rodearse de hombres de su más estricta confianza. El último en caer ha sido Eusebio Sacristán, debido a los malos resultados deportivos.

Otros que han salido del club en los últimos meses son Andoni Zubizarreta, Emilio Sabadell y Antoni Rossich. El tercero, quien fuera director general del Barça, era una persona de máxima confianza de Rosell. Sin embargo, nunca llegó a sintonizar con la mayoría de los directivos de la junta, molestos con él por su falta de transparencia. Entre otros causas, ello motivó la dimisión del exdirectivo Eduard Coll.

Faus, Cardoner y Arroyo, vicepresidentes de confianza

Bartomeu, propietario de las empresas ADELTE Group y EFS –que tienen la patente de los fingers del Aeropuerto de Barcelona–, está construyendo un grupo a su medida. Para ello, cuenta con tres vicepresidentes fuertes que están en contacto permanente con Barto: Javier Faus (área económica), Jordi Cardoner (social) y Manel Arroyo (media y comunicación).

Fuentes próximas a Bartomeu aseguran que, en el hipotético y poco probable caso de que Barto no se presentase a las elecciones, solamente podrían hacerlo Faus o Cardoner en su lugar. Arroyo, muy concentrado en la gestión de Dorna Sports –a pesar de que dejó de ser accionista mayoritario de la compañía en 2006 tras la venta del 71% del capital a la canadiense Bridgepoint por 550 millones de euros–, no tiene tiempo para asumir semejante responsabilidad.

Directivos implicados con Bartomeu

Otros directivos que creen en el proyecto del presidente son Jordi Moix y Jordi Monés –dos de los cinco que entraron en la junta de Joan Laporta en 2003–, Susana Monje, Jordi Mestre, Dídac Lee y Pau Vilanova. Este último es el único directivo que entró en la junta después de ganar las elecciones y que, por tanto, ni financió la campaña electoral ni avaló con su patrimonio. Aunque Rosell medió para incorporarlo, entró a la junta en mayo de 2014, con Bartomeu como presidente.

Asimismo, el máximo mandatario del Barça acerca posturas con otros directivos que se sentían olvidados. Es el caso de Javier Bordas y Silvio Elías. Ambos reclamaban un papel más activo en la directiva, especialmente el rey de la noche barcelonesa y propietario del Grupo Costa Este. Barto escuchó su petición y los incorporó en la comisión encargada de reemplazar a Zubizarreta en la dirección deportiva del club. El resto, salvo excepción, están demasiado obcecados en sus negocios como para implicarse en el club. 

Ejecutivos con poder

Sin embargo, los nuevos hombres fuertes de Bartomeu están en la parcela ejecutiva: Ignacio Mestre (director general) y Albert Soler (director de relaciones institucionales). Ambos se reparten las funciones que, en su momento, aglutinaba Rossich.

Soler, al que Bartomeu apenas conocía antes de ficharlo, se ha ganado la confianza del presidente en tiempo récord. Tanto es así que también forma parte de la comisión de relevo de Zubi, junto al propio presidente y al vicepresidente deportivo, Jordi Mestre. Asimismo, es el coordinador del nuevo gabinete de presidencia junto a Nacho Mestre y Albert Montagut (director de comunicación). Es, en definitiva, el máximo responsable de las áreas deportiva y comunicativa de la entidad.

Montagut, Vilarrubí y Freixa, los más debilitados

Montagut ha perdido peso en su parcela y todo parece indicar que su etapa en el club finalizará con el proceso electoral. Independientemente de quien gane. No es el único debilitado.

Carles Vilarrubí, vicepresidente del área institucional, se ha vuelto un directivo independiente del resto y cada vez está más alejado del núcleo duro. Lo mismo le pasa a Toni Freixa. Despojado de sus funciones como secretario y portavoz, el abogado es el único directivo sin una responsabilidad concreta en la junta. En estos momentos, baraja presentar su propia candidatura a la presidencia.