Los futbolistas se posicionan políticamente

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Gerard Piqué, como otros jugadores que revelaron sus ideas políticas, ha sido vilipendiado

Gerard Piqué en la Vía Catalana

29 de septiembre de 2014 (23:38 CET)

Gerard Piqué se ha posicionado políticamente, pero no ha sido el primer deportista que expresa públicamente sus ideas. El defensa internacional del Barça pide que Cataluña pueda decidir su futuro. Mucho más radical en sus planteamientos fue otro jugador del club azulgrana: Oleguer Presas. Oleguer fue más famoso por sus ideas antisistema e independentistas que por su calidad futbolística. En 2006 incluso manifestó que no jugaría con la selección española porque, según dijo él mismo, "mi conciencia no me lo permite".

Oleguer escribió, en 2006, el libro Camí de Ítaca. En su obra se mostraba crítico con España, y se declaraba abiertamente independentista. También publicó un artículo en la revista Berria, en la misma línea. A raíz de esto, se ganó muchos enemigos. El principal, otro futbolista: Salva Ballesta. El ex delantero dijo que le tenía a Oleguer "el mismo respeto que a una caca de perro" por negarse a defender los colores de España

El aragonés es célebre por su exacerbado patriotismo. Hijo de militares, solía celebrar sus goles con gestos marciales. En diversas ocasiones declaró que de no haber sido futbolista, hubiera sido militar. Sus ideas políticas le costaron perder un trabajo en 2013. Abel Resino fue elegido para dirigir al Celta de Vigo, y Ballesta era su segundo. La afición del club gallego rechazó la contratación de Salva debido a su ideología de derechas.

Las dos Italias

Procedentes del país transalpino son los dos iconos por excelencia, tanto de la derecha como de la izquierda en el mundo del fútbol. El primero es Paolo Di Canio, reconocido fascista. Di Canio revela en su biografía que es "fascista, aunque no racista". Así lo demostró realizando el saludo fascista en diversas ocasiones durante su etapa en la Lazio. Lleva tatuada en el brazo a palabra latina "Dux", usada para referirse al Duce, Benito Mussolini, de quien se declaró admirador.

En el otro extremo está Cristiano Lucarelli. Procedente de Livorno, en el sur de Italia, Lucarelli también mostró sus ideas políticas sobre el terreno de juego. Desde celebrar un gol mostrando la imagen del Che Guevara en su camiseta, hasta dedicar un gol a la hija del revolucionario argentino en San Siro, con Berlusconi (reconocido fascista) en el palco.

Diego Armando Maradona, hijo adoptivo del sur de Italia, es otro reconocido comunista. Además de llevar el rostro del Che tatuado en un brazo, se le ha visto aparecer junto a Fidel Castro y el fallecido Hugo Chávez en numerosas ocasiones.

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