Los entresijos del 'virus FIFA'

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La aceleración del desgaste y la sobreexposición a lesiones, riesgos de los internacionales ante las obligaciones del calendario

Cesc es objeto de falta por parte de un futbolista de Bielorrusia

14 de octubre de 2012 (14:33 CET)

Representar a la selección absoluta es posiblemente uno de los mayores honores que se le puede conceder a un deportista, sea cual sea su disciplina. Defender los colores de un país supone una motivación adicional ideal para complementar su carrera deportiva. No obstante, en determinadas ocasiones, esta situación comporta fuertes conflictos entre equipos y federaciones ya que algunos de los encuentros oficiales con la selección mantienen cierta coincidencia temporal con citas importantes de los clubes, generando así tensiones evidentes. Es el caso de equipos como el FC Barcelona, la alineación del cual es la columna vertebral de La Roja.

En la mayoría de lo casos, además, este compromiso supone una carga física y psicológica extra que se añade al volumen de trabajo propio de la alta competición, dificultando así los procesos de recuperación del deportista.

Pros y contras del sobreesfuerzo

Según la Teoría Bifactorial (Zhelyazkov, 2001), después de cada estímulo de entrenamiento, el organismo experimenta simultáneamente dos efectos contrarios, un descenso debido a la fatiga propia del ejercicio (efectos negativos) y una mejora relacionada con la potenciación post tetánica (efectos positivos). Tras la aplicación de un estímulo (ejercicio, sesión, temporada...), la capacidad de trabajo del deportista mejora como resultado de los procesos de recuperación, pero al mismo tiempo, disminuye bajo la influencia de la fatiga. En consecuencia, se produce un resultado final conocido como efecto neto, que se obtiene sumando los cambios positivos y negativos que el organismo ha recibido durante un tiempo concreto.

En condiciones normales, se espera que los efectos positivos del entrenamiento sean mayores que los negativos, de forma que el rendimiento del deportista debería aumentar. Desafortunadamente, durante ciertos periodos con calendarios competitivos muy ajustados, tales como la fase actual de clasificación para el Mundial de Brasil 2014, en la cual algunos jugadores van a disputar cuatro encuentros en tan solo quince días, los elementos negativos (fatiga) pueden ganar peso si no se presta una atención especial a la preparación del deportista.

Desgaste y lesiones

Esta situación podría llevar al atleta a situaciones de estrés, ansiedad, fatiga…, dejándolo más vulnerable durante la competición y los entrenamientos. Por lo tanto, el organismo presentará mayor dificultad para encontrar la coordinación adecuada para cada momento y para adaptarse a su entorno (oponentes, terreno de juego…), reduciendo su rendimiento y aumentando la predisposición a sufrir lesiones. Éste podría ser el caso del jugador del Real Madrid Fabio Coentrao, quién se lesionó el aductor el pasado viernes con su selección Portugal ante Rusia.

Así pues, todo deportista de élite debe respetar sus procesos de recuperación para evitar caer en estados patológicos de sobreentrenamiento que rompan con el equilibrio del organismo.

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