Los capitanes decidirán el futuro de José Mourinho tras el parón navideño

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Florentino se reunirá con los pesos pesados de una plantilla que no confía en el portugués

Diario Gol

Florentino Pérez, Sergio Ramos, Iker Casillas, Khedira, Özil, Ronaldo, y José Antonio López, presidente de la editorial Everest, durante la presentación del libro "Sergio Ramos, Corazón, Carácter y Pasión", escrito por Enrique Ortego | EFE
Florentino Pérez, Sergio Ramos, Iker Casillas, Khedira, Özil, Ronaldo, y José Antonio López, presidente de la editorial Everest, durante la presentación del libro "Sergio Ramos, Corazón, Carácter y Pasión", escrito por Enrique Ortego | EFE

23 de diciembre de 2012 (18:13 CET)

José Mourinho no dimitirá. Sin embargo, la última "bomba nuclear" del portugués –como algunos miembros tildaron su decisión de prescindir de Casillas en La Rosaleda- podría explotar en la cara de Florentino Pérez. La palabra ahora es de los jugadores. Especialmente de los pesos pesados del bando español como el descartado Iker o Sergio Ramos, que han mantenido diferentes conflictos con su técnico esta temporada, y con los que el presidente se reunirá en privado después del parón navideño en una cumbre que puede acabar costando la cabeza al controvertido técnico luso.

Florentino, que de cara a la galería sigue considerando a su técnico como "el mejor del mundo", es consciente de que la popularidad del controvertido entrenador luso sigue perdiendo enteros en el madridismo. Y antes de que el público se vuelva al palco ante un hipotético descalabro blanco en Europa, o de que algunos símbolos del club le planteen un "o Mourinho, o nosotros" con tal de no seguir cohabitando con un preparador al que no soportan, el máximo mandatario blanco sigue buscando una coartada en un vestuario dividido.

Facturas pendientes

El pulso de Mourinho al club es una realidad. La factura pendiente a las peticiones no concedidas como ese 'nueve' que tanto sigue echando en falta o como la llegada de un parapeto como Fernando Hierro como relevo de los defenestrados Jorge Valdano y Zinedine Zidane. Y Florentino, poco amigo de asumir decisiones impopulares, ha encontrado en la suplencia de Casillas en Málaga la disculpa perfecta. En un Real Madrid en el que no existen retos imposibles, Mourinho se ha empeñado en tirar la Liga en diciembre, un objetivo que según sus declaraciones tras el empate ante el Espanyol y la derrota en La Rosaleda ya considera inalcanzable de puertas para afuera. Algo inconcebible en Concha Espina y que en su momento, también costó el cargo a otro entrenador sin pelos en la lengua como Bernd Schuster.

Mourinho, y solo él sabe por qué, sigue provocando un incendio por partido. Y en las altas esferas del club su actitud egocéntrica y desafiante ya comienza a cansar. Florentino no concibe que el técnico haya convertido su proyecto en un órdago a la Champions, el gran reto personal del portugués que sigue empeñado en anteponer sus objetivos personales a los de una institución centenaria como es el Real Madrid. Por eso, espera que sus capitanes den un paso al frente y le hagan más fácil una decisión difícil, tanto por precio como por lo que supondría a efectos de reconocer un nuevo fracaso deportivo.

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