¿Los campos de césped natural tienen fecha de caducidad?

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El terreno híbrido se postula como la gran alternativa de futuro, pero también tiene detractores

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10 de abril de 2013 (22:42 CET)

El paso del césped natural a la hierba artificial en los campos de fútbol profesional puede seguir la misma evolución que la implantación de las cámaras digitales de fotografía. Los expertos del sector mantienen un conflicto por la posible caducidad del primero y la evolución del segundo, que cada vez ofrece mejores prestaciones. La solución intermedia es el híbrido entre natural y artificial, pero no convence a todos.

"El césped artificial ya hace tiempo que le ganó la batalla al césped natural", asegura Josep Palau, responsable de PSF-Palau Turf a Diario Gol. La empresa, desde hace 11 años, ofrece soluciones para campos de césped natural y artificial en Catalunya. La postura la contradice Rafael Castro, responsable de Ibergreen, que instala la hierba natural en el Santiago Bernabéu, Mestalla, La Rosaleda y el Nuevo Colombino, entre otros: "El césped sintético no roba el mercado existente", sostiene Castro. "Cada vez hay más césped artificial, pero también hay más campos que cubrir", prosigue.

Diferencia de precio de hasta 150.000 euros

El césped necesario para cubrir un campo de fútbol cuesta entre 85.000 y 400.000 euros, según diversos factores como la climatología y las medidas del terreno, y se puede cambiar hasta entre tres y cuatro veces al año. Para el cuidado (cortar, pinchar, fertilizar, tratar, sembrar, entre otros) deben invertirse unos 40.000 euros anuales, unos 3.500 euros al mes. La instalación de un campo sintético asciende hasta los 250.000 euros y el cuidado es mucho menor: unos 8.000 euros al año distribuidos en cuatro actuaciones específicas para tener un mantenimiento mínimo, más el riego.

La hierba natural "resuelve un problema" que no cubre la sintética: mayor número de horas de juego. "Una planta de plástico no genera oxígeno, aunque la fibra es mejor cada día, y trae problemas de calor y fatiga", defiende el responsable de Ibergreen. El césped artificial "afecta al rendimiento y al comportamiento del balón, y quema", asienten desde PSF-Palau Turf.

El mejor sistema

El híbrido es la apuesta de futuro para la empresa catalana, "el mejor sistema". Las plantas terminan por cubrir la estructura sintética, por lo que se suman las cualidades de los dos métodos. Aunque Castro denuncia que "el mixto no es una buena solución" y cuestiona los beneficios del mismo.

En cuanto a la posibilidad de que, algún día, los estadios de Primera sean artificiales, ninguno de ellos es capaz de responder. Reconocen, sin embargo, que para ello sería necesaria una nueva generación de césped artificial. Los responsables de una tercera empresa dedicada al césped natural, Mondo, consideran que "en ocasiones se opina que sí, se puede producir el cambio definitivo".

Por ahora, la FIFA y la UEFA permiten la implantación del sistema sintético a primer nivel en los países con condiciones extremas, como Rusia, pero las licencias también caducan. El césped artificial pierde cualidades y hay que cambiarlo (de tres a seis años) en la élite, pero se puede alargar su vida en el fútbol formativo y amateur.



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