Liverpool o la decadencia de un histórico

stop

El equipo de Anfield, que no gana la Liga desde 1990, ocupa la antepenúltima posición en Inglaterra

El futbolista Andy Carroll durante un partido con el conjunto 'red' / EFE

04 de septiembre de 2012 (11:28 CET)

El Liverpool nunca caminará solo, pero sus andanzas son ahora mucho menos emocionantes que hace dos o tres décadas. Campeón de Inglaterra en 18 ocasiones y de Europa en cinco, el equipo de los Beatles sigue inmerso en una profunda crisis de juego y resultados, agravada el domingo con su derrota ante el Arsenal (0-2) en Anfield. Disputadas ya las primeras tres jornadas en la Premier, los 'reds' ocupan la antepenúltima posición con un punto de nueve posibles tras haber marcado sólo dos goles y haber recibido siete.

El glorioso pasado del Liverpool, club hegemónico en Inglaterra hasta 2011 (año en que el Manchester United ganó su Liga número 19), contrasta con un presente incierto. No ha conquistado la máxima competición doméstica desde que comenzó la era Premier, inaugurada en 1992, porque el Liverpool no manda en su país desde 1990, hace ya 22 años. Su decadencia, además, ha coincidido con la eclosión del su gran rival, el Manchester United, club hegemónico de la era contemporánea al ganar la Premier en 12 ocasiones.



En busca del rumbo perdido

El Liverpool es, ahora, un club con urgencias. Un institución que busca un modelo deportivo estable exitoso. Hoy no puede competir económicamente con el Chelsea, el Manchester United o el Manchester City, pero es víctima de algunos errores de gran calado como el fichaje del delantero Andy Carroll, por quien pagó 40 millones de euros tras ingresar 58 por Fernando Torres. La pérdida de potencial deportivo no compensa el beneficio de 18 millones de euros entre ambas operaciones. Erráticas también fueron las contrataciones de Paul Konchesky, Christian Poulsen, Milan Jovanovic y Philipp Degen hace dos años.

Ni tan siquiera la contratación como entrenador de Kenny Dalglish, tres veces campeón de Europa con los 'reds' en sustitución de Hodgson en 2011, alivió los males del equipo. Su relación con los propietarios del club, el grupo inversor Fenway Sports, nunca fue plácida y al acabar la pasada temporada fue sustituido por Brendan Rodgers, un técnico norirlandés con una buena tarjeta de presentación por los buenos resultados que obtuvo con el modesto Swansea, tras negociar también con el español Robert Martínez, máximo responsable deportivo del Wigan.

Rodgers prometió un fútbol más atractivo, más combinativo y menos vertical, pero su manual todavía no ha encajado bien en Anfield, donde añoran a Rafa Benítez, el técnico que hizo realidad lo que parecía imposible: ganar una Champions con el Liverpool en el siglo XXI. Sólo él ha honrado el glorioso pasado del club.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad