Li-Ning, la caída del último imperio chino

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Los 130 millones de euros en excedentes lastran a la firma asiática, cuya filial española está en proceso concursal

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04 de marzo de 2013 (01:16 CET)

A pesar de su reciente contrato con la estrella de la NBA, Dwyane Wade, a razón de 90 millones de euros en diez años, la crisis de Li-Ning es el mejor reflejo de la importancia de la logística y de una buena planificación en los negocios. La firma china se ha visto obligada a emitir 180 millones de euros en bonos convertibles para paliar una situación económica motivada por la pérdida de clientes y beneficios (con una caída de hasta el 85% en 2012) ante la acumulación de stocks –hasta 130 millones de euros en material, según la web WanTChinaTimes- y los constantes problemas de suministro.

El gigante asiático irrumpió con fuerza en el mercado internacional a mediados de la pasada década, tras sellar jugosos acuerdos con estrellas de nivel internacional como Shaquille O'Neal, o federaciones como la española de baloncesto (FEB) –a través de su anterior proveedor Austral- o el Comité Olímpico Español y deportistas como José Manuel Calderón.

El Espanyol, primera víctima

En verano de 2010, y después de firmar su acuerdo con Li-Ning, el Espanyol fue el primer club en España en sufrir el retraso en el suministro del material. Los "problemas de diseño" alegados desde la fábrica china a punto estuvieron de dejar a los blanquiazules sin equipación oficial en el arranque de la pretemporada. Al margen de las correspondientes pérdidas al no disponer de uniformes para poner a la venta en sus tiendas oficiales, los equipos de sus divisiones inferiores tuvieron incluso que iniciar la temporada luciendo los uniformes del anterior proveedor. Asimismo, los continuos problemas de suministro y la escasez de productos a la venta provocaron el descontento de la afición.

Todo un cúmulo de despropósitos que aun así se tradujo en una ampliación en las tres temporadas siguientes, cuando la filial española logró cerrar acuerdos con Sevilla, Celta, Málaga, Joventut, Baskonia, Unicaja y Estudiantes. Una vez más, los retrasos volvieron a repetirse, lo que desembocó entre otras cosas la rescisión unilateral del contrato por parte del Málaga y el correspondiente agujero de 1,7 millones de euros para LN Iberoamérica, que finalmente ha acabado llevándola a la quiebra.

Concurso de acreedores y demandas por impago

A pesar de sus intentos por sobrevivir y de conseguir nuevos contratos con clubes como Zaragoza, Las Palmas o Recreativo, los problemas logísticos acabaron costando la no renovación de los acuerdos existentes. La mayor parte de sus clientes –entre ellos la FEB- han dado la espalda a los chinos y han optado por no saldar su cuenta con la filial española de la marca. Los impagos por parte de algunos de ellos como Málaga, Espanyol o Joventut han acelerado la ruina de LN Iberoamérica, que –en proceso concursal desde el pasado mes de julio- ha optado por demandar a estos clubes para poder refrescar su cuenta de activos.

Mientras sus nuevos clientes han tenido que buscarse la vida en tiempo récord firmando contratos puente con Umbro (Sevilla), Mercury (Zaragoza) o Hummel (Recreativo y Las Palmas), el Celta sí que ha mantenido su acuerdo con Li-Ning. Un contrato surrealista según el cual, la entidad viguesa tuvo que fletar un contenedor a China para garantizar la llegada de sus uniformes a tiempo, y que además contaba con un hueco legal que no contemplaba la participación del equipo en otras competiciones más allá de la Liga. Cansados de tanta improvisación, en las oficinas de Balaídos optaron por negociar con Adidas para vestir sus uniformes en el partido de vuelta de la eliminatoria copera ante el Real Madrid y formalizar un nuevo acuerdo definitivo con vistas a las próximas cuatro temporadas.

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