Lección de pegada en ‘La Catedral'

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Los de Aguirre siguen cotizando al alza y aprovechan la irrupción de Víctor Álvarez para golear en San Mamés (0-4)

Joan Verdú

10 de febrero de 2013 (21:34 CET)

Triunfo a domicilio y goleada. Al Espanyol de Javier Aguirre ya no le falta nada por conseguir. En un feudo de postín como San Mamés, los blanquiazules escenificaron a la perfección el cambio de registro al que se han visto sometidos desde la llegada del técnico mexicano: una sola derrota en diez partidos y los puestos de descenso, cada vez más lejos. Ni más ni menos que a ocho puntos, y lo que es más importante con la moral por las nubes. Circunstancia que permitió al once catalán condenar a un Athletic, víctima de la pegada visitante y de la bisoñez de su zaga.

Comenzaron los ‘pericos' enseñando los dientes. En los ocho primeros minutos, Simao, Stuani –en colaboración con Capdevila y Verdú inquietaron el marco de Gorka. El exespanyolista acusó su falta de seguridad en el juego con los pies, lo que le valió las críticas de una parroquia que ya no sabe con quién ensañarse. Reaccionó el Athletic, tras el arreón inicial de los de Aguirre. Los bilbaínos –pese a la baja tempranera de Muniain por lesión- se apropiaron del esférico y obligaron a Casilla a emplearse a fondo a sendos chuts de Aurtenetxe y De Marcos. Hasta que al filo de la media hora, un zarpazo blanquiazul enmudeció ‘La Catedral': pelota parada en el flanco izquierdo que pone perfecta Simao y testarazo inapelable de Héctor Moreno. Demasiado premio quizás para un Espanyol que supo jugar con el marcador a favor y que continúa redescubriendo las virtudes que se presuponían al equipo, pero que parecían enterradas en la ‘era Pochettino'.

Espectacular Víctor Álvarez

Respondió sabiamente ‘El Vasco' al zafarrancho planteado por Bielsa en la reanudación. Simao, amonestado, dejaba su sitio al canterano Víctor Álvarez, que en apenas siete minutos brindó dos goles a su equipo: primero, con una asistencia para su tocayo Víctor Sánchez, que no perdonó en el mano a mano ante Gorka, y dos minutos después, sirviendo un balón a la olla que Stuani remachó a la red.

Gracias a la fenomenal irrupción del carrilero zurdo, el Espanyol acababa de sentenciar a un Athletic al que le crecen los enanos. Ibai, muy participativo en las acciones de estrategia, también tenía que dejar su sitio por lesión. Mientras que en el bando ‘perico', Javi López, tras una acción desgraciada, obligaba a Aguirre a anticipar su reposo. A un cuarto de hora para el final, Víctor Álvarez completó su reivindicación forzando un penalti absurdo cometido por el juvenil Laporte. Verdú, tras errar desde los once metros, aprovechó el rechace de Gorka para cerrar un 0-4 que debe saber a gloria en un vestuario que ha ahuyentado definitivamente sus fantasmas.

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