Las WAGs del Oporto despellejan a Sara Carbonero

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La elección que le pasa factura

El último capricho de niña rica de Sara Carbonero

31 de octubre de 2016 (15:58 CET)

Le pasa factura. Sara Carbonero sigue siendo todo un icono de moda y belleza en nuestro país. La marcha de la esposa de Iker Casillas de Telecinco para acompañar a su pareja en su aventura por Portugal hace un año y medio, no le ha salido barata a la periodista que ha visto como su caché ha ido menguando. La mamá de Martín y Lucas ha intentado volver a la pequeña pantalla española este verano con un reallity de moda, Quiero Ser, pero el proyecto no ha llegado a buen puerto para Sara. La presentadora no estará en la próxima temporada del programa, ya que su regreso a Telecinco no ha sido el esperado: no mueve masas como antes.

Aun así, es innegable que Carbonero sigue estando en el escaparate del foco mediático, ya que se ha convertido en una figura destacable en el mundo de la moda. La mujer de Iker tiene una sección propia en la revista Elle y sigue con sus proyectos con la marca Slow Love. Los retos profesionales no le faltan a Sara. Sin embargo, la periodista ha decidido tomarse con calma las obligaciones laborales, ya que a día de hoy la educación de sus dos pequeños y la vida en familia son sus prioridades.

Levanta los celos de las WAGs por su espectacular vestido

Carbonero sigue adaptándose a la vida en Oporto e intenta ampliar su espectro social en la ciudad lusa. Aun así, parece que la relación con las mujeres de los compañeros de Casillas no le está siendo una facilidad en Portugal. La española es una mujer deslumbrante y exitosa, por lo que las WAGs más veteranas del equipo no acaban de hacer buenas migas con Sara.

El último detalle que le pasó factura a Carbonero llegó precisamente la pasada semana. Tal como recoge 20 minutos, la elección del vestido de la esposa de Iker para la fiesta Dragões Douro 2016 hizo estragos entre algunas de las asistentas. La periodista deportiva escogió un modelo espectacular que captó todos los flashes de las cámaras. Sara, con un vestido deslumbrante de color champán y repleto de brillantes, fue la gran atracción de la gala. Ni más ni menos que 7.400 euros fue lo que la presentadora desembolsó por el modelazo.

Como era de esperar el vestido y la percha captaron la atención de todas las cámaras. La pareja española fue una de las más exitosas, por lo que los celos de algunas de las WAGs no tardaron en llegar. Sara sigue triunfando con su naturalidad y belleza.