Las 'ovejas negras' de Mourinho

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La explosiva rueda de prensa del portugués en Sevilla destapa la liebre y pone en duda la unidad del vestuario

Benzema volvió a mostrarse poco acertado en Sevilla

16 de septiembre de 2012 (22:48 CET)

"El entrenador soy yo, y soy el responsable", se fustigó por un momento en público Mourinho. Fue apenas unos segundos después de haber puesto en duda la "concentración" y la " disponibilidad para sufrir" de sus hombres. Un dardo envenenado que, de tratarse de un intento a la desesperada para provocar la reacción de los suyos (tal y como ocurrió antes de la Supercopa, tras el traspiés en Getafe), deja tras de sí la disconformidad del técnico con un sector de su plantilla. De su reacción depende ahora el devenir del equipo blanco, con el estreno en Liga de Campeones frente a todo un Manchester City a la vuelta de la esquina.

El vestuario del Real Madrid, como todos, dista mucho de ser un barco en el que todos remen en la misma dirección. Poco o nada debe importar. La historia del fútbol está repleta de equipos que lograron auténticas hazañas mientras, de puertas para adentro, se vivían conflictos internos de gravedad. Posiblemente, ninguno llegue a los extremos de aquella Lazio, campeona del 'Scudetto' a inicios de los setenta, con dos grupos de pistoleros enfrentados compartiendo las mismas duchas.

Si en España, un club en la historia reciente ha sido capaz de sobreponerse a este tipo de debates y problemas (bajo el mandato de Ramón Calderón, sin ir muy lejos), ése ha sido el Real Madrid. Y es precisamente este fango el que le motiva, donde más a gusto se siente Mourinho. El problema existe, cierto. Y aunque el propio portugués llegó a incidir en Sevilla que "los puntos son lo de menos", otro gallo habría cantado si la pelotita hubiese entrado en Getafe o el Pizjuán.

¿Técnica de motivación u órdago a la grande?


Es el momento de tirar de estrategias, de manejar a la opinión pública que sigue con atención "la prensa rosa" -de la que también se acordó 'The Only One' en su incendiaria comparecencia-, donde se pregonan los hitos y bondades del club blanco. Aun así, las palabras de Mourinho también tienen razón de ser y esconden la intención de un técnico que siempre se ha caracterizado por levantar la copa de turno el primero, a la vez que encuentra una razón para escurrir el bulto cuando la cosa no rueda como debería.

De sus palabras se desprende el descontento con una serie de jugadores o "cabezas" poco "comprometidas" que, por distintas razones, no se han mostrado receptivas al discurso exigente del portugués. Son las 'ovejas negras' que en su día bautizó el exazulgrana Edmílson y que suelen aparecer en los vestuarios cuando llegan los títulos, la noche es joven y la carne es débil.

Los bandos de 'Mou'


Mourinho reconoció el sábado que si hubiese podido habría hecho hasta siete cambios en el descanso. Demasiados. Pero al portugués también le gusta exagerar, dramatizar la situación si así puede hacer llegar su mensaje al grupo. Sin embargo, de la actuación del Real Madrid en Sevilla solo se habrían salvado Iker Casillas, Sergio Ramos, Xabi Alonso y Pepe. Sus soldados. Bien sea por su madridismo, su profesionalidad, o su fe ciega en el líder espiritual que pretende ser 'Mou'. En este grupo, y a pesar de su mala actuación del sábado, también se encuentran Higuaín, fuera de órbita quizás por el desgaste sufrido con Argentina durante el parón de la pasada semana, un ganador como Cristiano -a pesar del pulso que parece haber echado a la cúpula del club-, y un último recluta que le debe la vida (Fabio Coentrao).

Falta de compromiso, de concentración, de disponibilidad para sufrir y hasta de profesionalidad... demasiadas pistas para desenmascarar a las ovejas negras. A los que han llegado pasados de vueltas, por una u otra razón a este inicio de temporada; entre ellos, los alemanes Khedira y Özil (de resaca constante tras la Eurocopa), Benzema (y su sobrepeso), Marcelo (también de resaca, pero en este caso olímpica) o Di María (los motivos de su resaca se desconocen).

Por tanto y teniendo en cuenta a los que no cuentan (Kaká, Ricardo Carvalho) y a los demasiado 'verdes' para contar (Varane, Morata, Adán), los últimos en llegar (Essien y Modric) y otros como Arbeloa o Callejón -que de no haber sido por su actitud y pundonor lo habrían tenido difícil para jugar en el primer equipo del Real Madrid- serán los que acompañen a los soldados del portugués para recuperar ese "espíritu" que tanto echa en falta Mourinho. Mientras tanto, sus ovejas negras deberán mostrarle fidelidad y ponerse a punto antes de ser partícipes de un nuevo desastre, en el que el portugués no tendrá reparos en señalarlos con el dedo y volver a culparles de la derrota.

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