Las manos de Casillas e Higuaín tumban al Valencia en Madrid

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El equipo de Mourinho encarrila el pase a semifinales con una gran actuación de su portero y un arbitraje favorable de Muñiz Fernández

Casillas consuela a Soldado en el Bernabéu / EFE

15 de enero de 2013 (23:20 CET)

Las manos de Casillas, primero, y de Higuaín, después, dibujaron la victoria del Real Madrid contra el Valencia (2-0) en la primera entrega de los cuartos de final de la Copa del Rey. El equipo de Mourinho resistió en dos momentos delicados gracias a la buena actuación del portero internacional y al arbitraje de Muñiz Fernández, que penalizó al grupo de Valverde en dos acciones decisivas. En un desmarque de Soldado y en el gol de Higuaín. Dos errores que castigaron al Valencia y activaron a un Madrid con más carácter que fútbol.

El Madrid, en tiempos convulsos, sobrevive gracias al talento de sus futbolistas, simbolizado en la potencia de Cristiano Ronaldo y el desborde de Özil. Arrancó bien el cuadro blanco, con una intensa presión que dificultaba la elaboración valencianista, pero pronto perdió el control del partido. Entonces, Banega conectó perfectamente con Jonas y Soldado, que dañaron la retaguardia de un Madrid debilitada por las ausencias de Sergio Ramos y Pepe. Tocaba el Valencia y corría su rival, que se encomendó a un sublime Casillas. Con Adán en la portería, el desenlace del partido hubiera sido otro.

El gol de Benzema

Casillas sostuvo al Madrid y Benzema lo agitó al culminar un perfecto contraataque iniciado por Essien que también precisó de un toque sutil y preciso de Khedira. En apenas cinco segundos, el cuadro blanco noqueó por primera vez a un Valencia con más criterio pero sin pegada (minuto 37) el día que reapareció Marcelo, sustituido por Coentraro en el descanso.

El Valencia, herido pero todavía no hundido, también asumió el mando del partido en la primera mitad del segundo tiempo. Inseguro en defensa, palidecía el Madrid, salvado por dos inexistentes fueras de juego de oldado que indignaron a los valencianistas y, también, por un error incomprensible de Jonas. La perseverancia del colectivo de Valverde no tuvo premio y el Bernabéu transformó su sufrimiento en euforia tras una internada de Coentrao por la banda izquierda que finiquitó Higuaín con la mano, en pugna con Guardado (m. 73).

Inferior en la creación, pero superior en la definición y auxiliado por un arbitraje partidista, el Madrid incluso pudo ampliar su renta en sendos remates de Cristiano Ronaldo que abortó Guaita. El portero (en el Barça tienen muy buenos informes suyos) evitó la sentencia valencianista en un partido en el que su equipo mereció mucha más recompensa.

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