Las hormonas de crecimiento, ¿la causa de las arcadas de Messi?

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Especialistas en la materia aseguran que los vómitos del delantero se deben al tratamiento al que se sometió con 13 años

Leo Messi ha vomitado en varias ocasiones a lo largo de la temporada

09 de junio de 2014 (22:41 CET)

Las polémicas arcadas de Leo Messi han vuelto a salir a la luz. El futbolista del Barça, ahora con la selección argentina preparando el Mundial, volvió a mostrar síntomas de vómito en el partido amistoso contra Eslovenia, que sirvió para encender las alarmas en Argentina. Según ha podido averiguar Diario Gol, esta situación se puede deber al tratamiento de hormonas de crecimiento al que se sometió Messi de niño, al fichar por el Barça.

Fuentes especializadas en la materia aseguran que ese tipo de tratamiento puede provocar efectos secundarios que, sin ser peligrosos ni dañinos para el jugador, le afecten de alguna manera. En este caso, en forma de vómitos o meras ganas de vomitar.

Messi estuvo tomando el tratamiento, que costeó el Barça al decidir ficharlo, desde los 13 años. Lo que no queda claro es durante cuanto tiempo se sometió al mismo. Hay quien sostiene que únicamente lo tomó durante dos años, lo que haría improbable la aparición de este tipo y de otros efectos secundarios.

Sin embargo, otras fuentes sostienen que lo siguió tomando hasta hace relativamente poco, unos dos años aproximadamente. Al ser un producto permitido por ley que ayuda al metabolismo del ser humano, no habría ningún problema en que lo hubiese ingerido ya siendo adulto. En este supuesto los vómitos serían una consecuencia normal del tratamiento, como se desprende de algunos artículos sobre la materia.

El hecho de abandonar definitivamente las hormonas de crecimiento puede haber provocado, con el tiempo, estos síntomas en el delantero. Normalmente se producen cuando salta al césped tras el descanso o en mitad de un partido. Otros médicos defienden que esta situación se debe a los nervios, el estrés, la presión o, incluso, el cansancio. Y añaden que, como muchos otros seres humanos, Messi debe tener propensión a vomitar. 

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