Laporta 2016: ¿Farol o sueño imposible?

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El expresidente sondea el sentir del barcelonismo en unas comparecencias en las que muestra su lado más diplomático

03 de marzo de 2013 (13:48 CET)

"Ens veiem al 2016". Con estas palabras, Joan Laporta se despedía en la madrugada del 22 de enero de los periodistas tras su visita a los estudios de OndaCero en la Rambla, donde acudió como invitado estrella de una edición especial de ‘Al Primer Toque'. Un monógrafico dedicado al expresidente, en el que éste desveló su lado más íntimo, más futbolero, con infinidad de anécdotas que –a tenor por los mensajes recibidos durante el programa- enternecieron a esa España azulgrana, que se considera maltratada por el uso político del club. 

A pesar del feedback positivo de aquella noche, el expresidente es consciente de que su carisma berlusconiano y su proximidad, ya no solo con Guardiola, sino con el núcleo duro del vestuario, no bastan. Y que su crédito ante la masa social se ha visto seriamente perjudicado después de haber reconocido ante la justicia que se aprovechó del cargo de presidente para beneficiar sus negocios personales en el affaire Uzbekistán. Por eso, cada movimiento, cada intervención, cada paso tienen su razón de ser. Como el aplazamiento de su comparecencia pública de la pasada semana tras el varapalo copero ante el eterno rival.

Desde NY, pendiente de Pep, Sandro y de sí mismo

Hoy por hoy, la presidencia del Barça no es una prioridad. "Si no sé què fotré demà", sostiene a sus más allegados. Aun así, el expresidente sí que sabe que los mejores días de su vida como máximo mandatario azulgrana ya han pasado. Y Laporta, en su interior, comienza a convencerse de que no volverán.

En su nueva etapa en Nueva York, donde a partir de 2014 fijará su residencia, el expresidente del Barça tiene como principal objetivo instalar un nuevo despacho desde cuya poltrona asistirá con atención al final del mandato de Sandro Rosell y a la evolución de Pep Guardiola en el Bayern, mientras alterna comparecencias y entrevistas como la concedida a OndaCero. De cómo se sucedan los acontecimientos dependerá en mayor medida si su despedida de aquella madrugada era un farol o si realmente sigue pensando que el sueño de volver a presidir al Barça es posible.

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