La victoria del Madrid contra el Espanyol añade más presión al Barça en su semana más tensa

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El equipo azulgrana, sin margen de error ante el Atlético para frenar su actual crisis deportiva

James (izquierda) celebra su gol con Varane (centro) y Pepe, ante el Espanyol / EFE

10 de enero de 2015 (19:57 CET)

Máxima presión para el FC Barcelona en la Liga. La victoria del Real Madrid ante el Espanyol (3-0) deja al equipo azulgrana sin margen de error en la Liga. La distancia entre los grandes aspirantes al título ya es de cuatro puntos, tras haber disputado ambos 17 partidos, y otro fiasco contra el Atlético de Madrid podría finiquitar el ciclo de Luis Enrique como entrenador del Barça. Enfrentado con Leo Messi, la gran estrella, Luis Enrique tiene cada vez más detractores en el Camp Nou, que el pasado jueves ya se decantaron a favor del delantero argentino.

El Real Madrid vuelve a ser la referencia del Barça. También, una obsesión. El club que preside Florentino Pérez selló 2014 con cuatro títulos: la Copa del Rey, la Champions, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. Su gran rival, en cambio, no ganó nada y el desencanto de hace unos meses se ha transformado en crispación en el Camp Nou. Tanta tensión ha obligado a Josep Maria Bartomeu, presidente no electo, a adelantar un año las elecciones dos días después de despedir a Andoni Zubizarreta, director de fútbol.

James, Bale y Nacho, goleadores

Este sábado, el Madrid ganó 3-0 al Espanyol con goles de James, Bale y Nacho. Marcaron dos futbolistas por los que pagó 101 y 80 millones de euros y también un jugador de la casa. La política de galácticos y pavones ya funciona en el Bernabéu. El Barça, en cambio, se desintegra. Messi, Xavi e Iniesta, los tres mejores futbolistas del mundo de 2010, cotizan a la baja. Especialmente significativa es la baja forma del centrocampista manchego.

El Madrid es, hoy por hoy, un equipo mucho más fiable que el Barça. Encaja más goles (15 por 8), pero marca muchísimos más (59 por 41). Los dos equipos ya han perdido tres partidos en la liga, aunque los blancos han ganado los 14 restantes. El Barça, en cambio, ha empatado dos.

La tiranía de Messi

El club de Concha Espina vive días relativamente tranquilos. La victoria ante el Espanyol finiquitó una pequeña crisis que se había desatado tras las derrotas contra el Valencia (Liga) y el Atlético (Copa). La crisis deportiva del Barça, en cambio, es monumental. La renovación que activó el pasado verano no ha tenido los efectos deseados. Su líder, Zubizarreta, ya está en la calle y Luis Enrique está con la soga al cuello. El mal juego del equipo ha castigado al técnico asturiano, pero sobre todo que se haya aireado sus malas relaciones con Messi.

El delantero argentino, cuatro veces Balón de Oro, manda mucho en el Barça. Luis Enrique padece su tiranía. También la junta directiva. Hace siete meses, Messi firmó una mejora de su contrato que le reporta unos ingresos de 40 millones de euros anuales. Esta temporada ha mejorado notablemente sus prestaciones, pero ya no desborda como hace un lustro. Y el Barça, perdido, se ha entregado a su magia, por mucho que le fastidie a Luis Enrique.

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