La última rivalidad de la Gran Manzana

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Nueva York vive con ilusión el regreso a la ciudad de los Nets y el renacer de su derby en la NBA

Los Knicks resultaron claves en el adiós del 'Dr. J' a los Nets

25 de noviembre de 2012 (23:43 CET)

"Durante casi cuatro décadas, los 'Manhattan Knicks' han demostrado su incapacidad para traer de vuelta el título a Nueva York, así que es la hora de dejar que los Brooklyn Nets hagan el trabajo. Apartáos Manhattan, ya tuvísteis vuestra oportunidad". Con estas palabras –más propias de un aficionado que de un político-, el presidente del distrito de Brooklyn, Marty Markowitz, describía hace unas semanas el nuevo mapa baloncestístico de la ciudad de Nueva York que, gracias al traslado de los Nets desde Nueva Jersey a Brooklyn, podrá disfrutar a partir de esta temporada de su primer derby en la NBA, tal y como ocurre en el resto de grandes ligas estadounidenses.

Este próximo martes –a partir de las 01.00, hora española-, Nets y Knicks disputarán su primer derby oficial, en un partido llamado a convertirse en una de las grandes citas en el arranque de la temporada en la NBA, pero que tuvo que ser aplazado debido a los devastadores efectos del huracán Sandy.

La historia de la rivalidad entre Knicks y Nets ha estado marcada desde siempre por la superioridad de la franquicia instalada en el majestuoso Madison Square Garden. Los asientos a pie de pista 'en el mejor pabellón del mundo' –como se conoce al MSG- alcanzan un precio medio de 2.500 euros por partido, mientras que el valor de un palco de temporada puede subir hasta los 385.000 euros. Y es que a pesar de una gestión basada en la improvisación y en unos patrones deportivos más que discutibles, la franquicia de Manhattan no ha dejado de revalorizar su marca –la segunda más cotizada de la NBA por detrás de los Lakers, con un valor estimado a enero de 2012 de 600 millones de euros y una apreciación en el último ejercicio del 19%-, a pesar de que su último título se remonta a 1973 y su última presencia en unas finales a 1999, la temporada del primer 'lockout'.

Los Knicks, responsables en la desgracia de los Nets


Por el contrario, los Nets han ido acumulando números rojos en sus últimos años en New Jersey, desde que en 2003 llegasen a disputar el título a los todopoderosos Lakers. Las pérdidas en la temporada 2010/11 alcanzaron los 18,5 millones de euros, mientras que sus dos últimas campañas en Nueva Jersey –repartidas entre los pabellones de East Rutherford y Newark- se cerraron con el peor registro medio de asistencia de la liga (13.971 espectadores por partido en la 2011/12). Un precio demasiado alto para una franquicia nómada, que desde su nacimiento se ha visto obligada a vagar por ciudades y pabellones del área metropolitana neoyorquina.

Para muchos aficionados de la Gran Manzana –muchos de ellos fans de los Knicks y desconocedores de la verdadera historia de los Nets, la rivalidad entre ambas franquicias no es más que una invención de la prensa. Sin embargo, hubo un tiempo que para la influyente institución de Manhattan, la presencia de una segunda franquicia en su área de influencia era una amenaza. Tras su creación en 1966 como New York Americans, los Nets siempre se han ido encontrando palos en las ruedas procedentes de sus vecinos. A solo tres meses para el inicio de su primera temporada en la ABA –los Knicks jugaban en la NBA-, la joven franquicia tuvo que buscar acomodo en New Jersey después de que los Knicks impediesen que su antigua cancha en la sede del 69º regimiento de infantería se convirtiese en el nuevo pabellón de los Americans. Fue solo el primer capítulo de una rivalidad, que alcanzó su momento álgido en 1976, con la desaparición de la ABA y el paso a la NBA de los Nets, que instalados entonces en Long Island (Nueva York) venían de proclamarse campeones de la liga del balón tricolor con un estelar Julius Erving a la cabeza.

Un derby de igual a igual

Los Knicks, que años atrás habían vivido sus años de oro con los títulos conseguidos en 1970 y 1976, obligaron a la NBA a imponer una "tasa de invasión" de 3,7 millones de euros a los Nets, que les obligó a desprenderse de su gran estrella, el 'Doctor J', y que privó a la Gran Manzana de un derby en igualdad de condiciones que, ahora sí, podrán disfrutar todos los neoyorquinos, a ambos lados del East River. Como en aquellas Series Mundiales de béisbol de la primera mitad del siglo XX, cuando Brooklyn Dodgers, New York Yankees y New York Giants se disputaban año sí y año también la supremacía en las conocidas como 'Subway Series'.

Después del traumático adiós de los Dodgers del emblemático Jackie Robinson a Brooklyn en 1957, el distrito más poblado de la ciudad ha recuperado la ilusión de la mano del rapero Jay-Z y del magnate ruso Mikhail Prokhorov, principales causantes del regreso definitivo de los Nets a Nueva York. Su flamante Barclays Center ha costado 800 millones de euros, que ya se han visto rentabilizados en parte tras la rúbrica del contrato de 'naming rights' más caro del país (155 millones de euros por 20 temporadas de patrocinio), y ya cuenta con un total de 225 eventos programados para el próximo año. Asimismo sus cien palcos nada tienen que envidiar a los del MSG, y por su tribuna de famosos –encabezada por el propio Jay-Z y su esposa Beyoncé Knowles- también desfila ahora la lista de 'celebrities' de Broadway que antes solo se dejaba ver por el Garden. La pelota dirá si los nuevos Nets son solo una moda o la vieja amenaza que los Knicks tanto temían.

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