La sangre acapara el protagonismo en el juicio de la ‘Operación Puerto'

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Cinco peritos analizan las prácticas de Eufemiano Fuentes y la legalidad de los medicamentos incautados

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18 de febrero de 2013 (21:08 CET)

La sesión de este lunes sobre el juicio de la ‘Operación Puerto' tuvo como protagonistas a cinco profesionales de la medicina que dieron sus opiniones sobre el riesgo para la salud pública de las prácticas, dopantes o no, llevadas a cabo por Eufemiano Fuentes, según se desprende de Europa Press. En concreto se analizó la legalidad de determinadas sustancias y, especialmente, de la sangre en su consideración como medicamento, así como el mercado clandestino de extracciones.

Compareció la ex subdirectora general de Inspección y Control de Medicamentos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), María de los Ángeles Dalre Saavedra, que declaró a favor de uno de los imputados, Manolo Saiz. Dalre reconoció que la tenencia del medicamento corticostereoide de nombre Synacthen incautado a Saiz cuando estalló la 'Operación Puerto' estaba autorizada y, por tanto, era legal: "Sí, yo firmé la autorización. No eran solicitudes habituales y nos chocó. Nosotros solíamos evaluar si procedía o no. Pude haber cometido un error, pero si lo autorizamos habría una evaluación".

Prácticas peligrosas

Durante la vista también participó el inspector farmacéutico Manuel Ibarra Lorente, autor de un informe sobre los riesgos para la salud pública del consumo de sustancias dopantes, y se mostró tajante sobre el uso de medicamentos en condiciones poco apropiadas: "Resulta peligroso el empleo de un medicamento para cualquier uso no autorizado, por lo que supone exponer a los pacientes a riesgos sin que haya efectos positivos a priori, aunque el medicamento sea de lícito comercio en España".

Durante su exposición, el perito reconoció decenas de medicamentos incautados a Eufemiano Fuentes en mayo de 2006, con abundancia de anabolizantes hormonales y hormonas peptídicas. Entre ellos distinguió los que son legales a todos los efectos en España, los que son ilegales y, en un término medio asociado al deporte, los que son legales pero prohibidos en competiciones deportivas.

"Hay sustancias autorizadas en España, pero prohibidas en el deporte, una cosa es independiente de la otra. Muchas veces estas prácticas se nutren de mercados no regulados y no se pueden garantizar las condiciones de fabricación, conservación ni transporte. Están totalmente fuera del sistema de garantías. Así entran los medicamentos no autorizados, aunque a veces la composición sea la misma que la autorizada en España", aclaró Ibarra.

Sangre como medicamento

El jefe del departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), César Hernández García, se mostró sorprendido por las supuestas prácticas de Eufemiano Fuentes: "Me parecería difícil de entender que una persona tuviera un banco de sangre en su casa". Su exposición se centró en explicar por qué la sangre no se considera un medicamento en España, dentro del delito contra la salud pública que se está juzgando en este caso.

"En España por razones históricas ha quedado regulado fuera de los medicamentos, aunque perfectamente podría cumplir como tal, hay países que sí lo consideran un medicamento. En España, con la donación altruista, no cabe la comercialización de sangre. Lo que marca la diferencia es la comercialización. La sangre está dentro del sector sanitario, no en el industrial, no hay intervención de una empresa", aclaró al respecto.

Mercado clandestino de extracciones

Manuel Oñorbe acudió a la vista también como perito para declarar respecto a un informe sobre riesgo que supone la elevación artificial del hematocrito. "El problema no es la extracción. En este país, a las ocho de la mañana miles de enfermeros salen a hacer extracciones a sitios como centros de ancianos. Los problemas vienen del transporte, de la conservación... A partir de que se extrae, sí que pueden surgir graves problemas para la salud", explicó Oñorbe, para quien resulta "imposible" que "una consulta privada cumpla las muchísimas condiciones" que marca la ley para realizar extracciones y transfusiones de sangre.

"Obviamente es importante llevar un registro. Cualquier acto médico tiene que cumplir unas condiciones de registro e identificación. La existencia de un mercado clandestino de sangre pondría en riesgo la salud pública. La cadena transfusional está sometida a la excelencia científica, hay que garantizar que se cumplen todos los requerimientos médicos. No se puede sacar sangre al primero que uno se encuentra sin preguntarle si ha tenido una hepatitis, por ejemplo", concluyó el perito.

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