La sanción de la FIFA aleja a siete familias del Barça

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Los menores de edad extracomunitarios seguirán sin poder jugar hasta que cumplan los 18 años

Varios jugadores del Alevín A del Barça celebran la conquista de la Powerade Cup 2014 - FCB

02 de enero de 2015 (23:51 CET)

La FIFA emprendió investigaciones sobre 37 menores del FC Barcelona hace casi dos años. El organismo que preside Joseph Blatter abrió 31 expedientes. A estas alturas, solamente quedan siete por resolver. Siete dramas familiares.

El Barça ha sido sancionado con dos mercados sin fichajes, pero no es el verdadero perjudicado por la sanción de la FIFA. Lo son las familias afectadas por una normativa rigurosa que impide que siete futbolistas menores de edad puedan practicar el deporte que aman. Con el pretexto de proteger a un colectivo de niños, la FIFA está maltratando a otro. A un conjunto de jóvenes que encuentran en Barcelona las condiciones óptimas para su crecimiento deportivo y personal.

¿Qué pasa ahora con los niños afectados por el artículo 19 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA? Muchos han quedado en una situación de desamparo. Desprotegidos por una norma pensada para defender los intereses de otros chicos. Estos jóvenes tienen que decidir entre regresar a sus países para seguir jugando al fútbol o quedarse en Barcelona, sin poder jugar, para mantener un nivel de vida que difícilmente podrían haber encontrado en otras circunstancias.

FIFA persigue la picaresca

El artículo 19 es claro al exponer que los padres del niño deben vivir con él y que su traslado debe obedecer a motivos profesionales, no deportivos. Sin embargo, en muchos casos se utiliza la picaresca para tratar de burlar la norma ofreciendo con antelación trabajos a los padres, a menudo vinculados a sponsors de los clubes. La FIFA es intransigente en este sentido.

De momento, las familias afectadas por esta situación siguen en Barcelona. Pero cada vez están más alejadas del Barça. El sueño de triunfar en un club tan grande pasa por el aprendizaje de jugar cada fin de semana y por la necesidad que tienen de hacerlo. La prohibición de participar, el estar apartados, puede precipitar la marcha de algunos jóvenes talentos en los próximos meses, semanas.

La disyuntiva: aguantar o volver

Los coreanos Lee Sung Woo –el más prometedor de todos y, según dicen, causante de la denuncia anónima contra el Barça que lo desencadenó todo–, Seung-Ho Paik y Jang Gyeol-Hee son tres de los afectados por esta situación. Los dos primeros rondan los 17 años, así que están a unos meses de poder volver a jugar. El caso de Gyeol-Hee es distinto. A sus 16 años, debería esperar dos temporadas sin partidos. Demasiado tiempo para un joven en edad de aprender.

Peor es la situación del japonés Takefusa Kubo, de 13 años. A falta de cinco temporadas sin saber si podrá vestir la camiseta del Barça en partidos oficiales, su familia se plantea seriamente forzar su regreso a Japón, según publica Mundo Deportivo. Similares son los casos de Patrice Sousia (15 años, Camerún), Ben Lederman (14 años, Estados Unidos) y Kais Ruiz (12 años, Francia).

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