La policía marroquí despliega un fuerte dispositivo de seguridad entorno al Mundialito

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La reventa pide 1.000 dirham (90,84 euros) por una entrada del Madrid-Cruz Azul que costaba 200

Juan Carlos Pasamontes | Marrakech - Enviado especial

Aglomeración de seguidores del Real Madrid en Marrakech | EFE
Aglomeración de seguidores del Real Madrid en Marrakech | EFE

16 de diciembre de 2014 (19:05 CET)

Marrakech está metida de lleno en una vorágine deportiva como pocas veces antes se había visto. Los trenes, que cada dos horas cubren el trayecto Rabat-Marrakech, viajan atestados de gente. Cientos de personas iban en el que yo cogí a primera hora de la mañana. Sin un lugar del convoy donde respirar. De pie, en el suelo, luchando con educación por medio metro de espacio vital. La mayoría, gente joven que por nada del mundo quiere perderse el acontecimiento de ver al Madrid disputar, y ganar, el Mundial de Clubs de Marruecos.

La Ciudad Roja está tomada por la policía y el Ejército. En cualquier plaza, en cualquier esquina, andando, o en coche, puede verse a alguien con una camiseta o un chándal del Madrid. Muchos han hecho el agosto con el equipo blanco. La reventa ha puesto las entradas por las nubes. Abdallah Laaribi, de 50 años, suboficial en una base militar de Kenitra, ha pagado 600 dirahm (54,5 euros) por una entrada que oficialmente en taquilla costaba 200 (18,17 euros). Y las previsiones son que alcancen más de mil dirham (90,84 euros) a lo largo del día. He conocido a una persona que, de hecho, ya lo ha pagado. Una fortuna. El sueldo medio en Marruecos es de unos 3.000 dirham (272,52 euros) al mes.

Policías cada 50 metros camino del estadio

Marrakech está tomada por el Ejército y las fuerzas de seguridad del Estado. Aunque la presión policial se hace más fuerte a medida que te acercas al Gran Stade de Marrakech, donde esta noche se disputará la semifinal del Mundialito entre el Madrid y el Cruz Azul de México. El estadio marraquechí se encuentra a unos diez kilómetros del centro de la ciudad, en Bab Doukkala. El Ministerio del Interior marroquí ha establecido un anillo de seguridad a unos tres kilómetros del recinto deportivo, con policías cada 50 metros. Quieren tenerlo todo controlado. No desean que la fiesta del fútbol se les escape de las manos. Y es que gran parte del globo futbolístico, mirará esta noche al norte de África, al sur de Marruecos. A Marrakech.

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