La peor derrota de Pistorius

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El atleta surafricano, acusado de asesinato premeditado de su novia, superó muchos obstáculos físicos, pero se hundió en los Paralímpicos de Londres

El corredor sudafricano durante la carrera contra Oliveira / EFE

14 de febrero de 2013 (13:11 CET)

Oscar Leonard Carl Pistorius (Sandton, Suráfrica, 22 de noviembre de 1986) siempre ha sido una persona con mucha determinación y más carácter. Un luchador que desafió todas las limitaciones y que se rebeló contra su discapacidad, influido por la estricta educación que recibió de sus padres, Henk y Sheila, a quienes definió como "dos personas súper obstinadas y positivas" que le enseñaron "todo" lo que es. Hoy, Pistorius es noticia en todo el mundo tras ser detenido por la muerte de su esposa, que falleció tras recibir el impacto de varios disparos en la cabeza y el brazo. La policía le acusa de asesinato premeditado.

Pistorius nunca ha tenido una vida convencional. Nació con una malformación y a los 11 meses tuvieron que amputarle las dos piernas. "Mis padres estaban angustiados, pero nunca se compadecieron de mí", comentó el atleta surafricano, a quien le cambiaban las prótesis cada nueve meses gracias a la buena posición económica de Henk, ingeniero de profesión.

Tiro al blanco con un amigo


Las prótesis siempre formaron parte de su vida cotidiana. Simbolizan su capacidad de superación, aunque también tuvo varios problemas en algunos aeropuertos y nunca olvidará el día que fue esposado y detenido en una celda en Amsterdam. En el aeropuerto de Schiphol, la policía halló sustancias usadas habitualmente en explosivos en sus piernas ortopédicas. Tras ser interrogado, declaró que, unas horas antes, había estado disparando al blanco con un amigo.

Habituado a los problemas, y también a los comentarios despectivos y a la intolerancia de mucha gente, Pistorius siempre mostró su orgullo. "Hay que tratar a la discapacidad con humor. Un perdedor no es el que llega en último lugar, sino aquel que se sienta, mira y nunca ha intentado correr", declaró el atleta, un gran aficionado a los deportes. La natación y el tenis siempre le han gustado. El fútbol, el deporte de los negros en Suráfrica, y sobre todo el rugby (Suráfrica, bajo la presidencia de Nelson Mandela, ganó el Mundial de 1995) han sido sus grandes pasiones. En el atletismo se inició cuando tenía 16 años, después de vivir su peor experiencia: la muerte de su madre, por una reacción alérgica. "Entonces, todavía era un niño", manifestó.

Una estrella

Pistorius canalizó toda su energía en en el atletismo. Había encontrado el medio ideal para sentirse realizado y siempre expresó su convencimiento de que acabaría siendo una estrella. En 2004, cuando tenía 17 años, Pistorius participó en los Juegos Paralímpicos de Atenas y ganó dos medallas de oro en los 100 y 200 metros. Cuatro años después, en Pekín, se colgó tres oros en los 100, 200 y 400 metros. "Las limitaciones sólo están en la mente y en la intolerancia de algunas personas", proclamó el atleta. Su siguiente desafío eran los Juegos Olímpicos de 2012.

En Londres, Pistorius hizo historia. Se convirtió en el primer atleta discapacitado en competir en unos Juegos Olímpicos y alcanzó las semifinales de los 400 metros. Antes había superado las críticas de otros atletas, quienes denunciaron que el surafricano sufría un menor desgaste energético en las carreras y se beneficiaba de una mayor zancada gracias a sus prótesis de fibra de carbono.

Finalizados los Juegos Olímpicos, Pistorius participó también en los Paralímpicos y sufrió la primera derrota en una prueba de 200 metros después de nueve años. No encajó bien el resultado y cuestionó la victoria del brasileño Alan Oliveira. Educado para competir y persona muy celosa, no supo convivir con la derrota y su relación con Reeva Steenkamp, con quien salía desde hacía un año, se resintió hasta los trágicos sucesos de este jueves en Pretoria.

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