La parcela económica del Barça golea a la deportiva en la era Rosell-Bartomeu

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El club azulgrana rebaja varios millones de deuda mientras se evaporan los tiempos de gloria sobre el terreno de juego

Ignacio Rivera 1_579x307

06 de enero de 2015 (00:00 CET)

El FC Barcelona se ha convertido en una entidad de dos caras antagónicas. Las arcas del club se hinchan temporada tras temporada mientras las vitrinas que guardan los títulos deportivos amenazan con acumular telarañas. Si fuese un partido de fútbol, la gestión económica ganaría por goleada a una acomodada parcela deportiva.

El Barça ha reducido la deuda del club en 144 millones de euros desde 2010, cuando Sandro Rosell fue investido presidente. El dirigente dimisionario heredó un legado muy distinto de su antecesor, Joan Laporta: unas cuentas deficitarias –con pérdidas de 26,8 millones de euros en la última temporada– y un equipo glorioso, que lo ganó todo y reinó en Europa.

Rosell llegó al Barça con el objetivo de equilibrar los balances. Para ello contrató como director general a un hombre –recientemente cesado– que impuso mano de hierro y exigió fotocopias en blanco y negro, Antonio Rossich. Javier Faus asumió la vicepresidencia económica y el reto de rebajar una deuda de 431 millones de euros a prácticamente la mitad en seis años.

Se han reducido 144 millones de deuda

El club va camino de conseguirlo. Actualmente la deuda neta del Barça es de 287 millones de euros gracias a las reducciones realizadas en 2011 (66 millones), 2012 (30), 2013 (4) y 2014 (44). El objetivo es alcanzar los 231 millones en 2016 y cuajar un drástica criba de 200 millones de euros.

Contrasta la efectividad que se ha demostrado en la parcela económica en contraposición con los vaivenes detectados en la gestión deportiva. Un objetivo aparentemente más fácil, mantener la excelencia deportiva, se ha demostrado como algo terriblemente complicado. El Barça ya no es el equipo por todos temido y sus debilidades sobre el terreno de juego saltan a la vista.

Rosell, el presidente intervencionista

El papel de Rosell fue importante en este punto. Supo delegar la gestión económica en hombres de su confianza, pero no consiguió mantenerse al margen de la dirección deportiva, por mucho que lo intentase hacer creer. Intervencionista sin remedio, fue el responsable de acciones que hubiesen correspondido a Andoni Zubizarreta, que se limitaba a opinar y asentir.

Las primeras decisiones deportivas de Sandro consistieron en vender a Chygrynskiy, aunque era una petición expresa del entonces entrenador, Pep Guardiola, y en fichar a uno de los futbolistas brasileños que tan bien conoce, Adriano. Posteriormente llegaron otras, como la contratación del 'Tata' Martino para sustituir a Tito Vilanova al frente del banquillo o la de Neymar como delantero estrella, en una operación que lo llevó tanto a él como al club ante la Audiencia Nacional.

La carrera de la junta hasta 2016 depende de Luis Enrique

Rosell dimitió en enero de 2014 y Zubi comenzó a caminar solo. Aunque ya había asumido decisiones importantes antes, como la elección de Tito para sustituir a Pep, le llegó la hora de ser el verdadero reconstructor de la parcela deportiva. Y, con los fichajes de Mathieu, Vermaelen y Douglas, demostró que tampoco estaba a la altura.

Ya no están ni Rosell, ni Zubi y el Barça afronta la recta final de la regata con dudas. Medio año que, si sale bien, puede evitar la convocatoria de elecciones anticipadas, verdadero objetivo de la junta. Mientras tanto, los directivos confiarán el timón a Luis Enrique para enderezar el rumbo de un equipo hecho a golpe de talonario y que no acaba de dar los frutos esperados. El objetivo, como en la parcela económica, es llegar a buen puerto con resultados.

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