La oposición a Bartomeu asume la necesidad de remodelar el Camp Nou

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Los aspirantes a presidir el Barça, sin embargo, aseguran que frenarán el proyecto de la actual junta por su elevado coste

Maqueta del nuevo Camp Nou | FCB

21 de noviembre de 2014 (20:09 CET)

La junta directiva del Barça y la oposición coinciden en la necesidad de remodelar el Camp Nou, siete meses y medio después de que los socios aprobaran (72,36% de los votos) el proyecto presentado por el club. Los aspirantes a la presidencia de la entidad, sin embargo, denuncian su coste (600 millones) y prometen una renovación "más asumible económicamente".

La necesidad de remodelar el Camp Nou, la decisión más importante de la entidad en los próximos 50 años, genera unanimidad en el Barça. Otra cosa es su desarrollo. La actual junta directiva prevé iniciar las obras en 2016 y terminarlas en 2021. Antes deberá resolver la financiación de un proyecto que también incluye la construcción del nuevo Palau y la reordenación del entorno del estadio. Javier Faus, vicepresidente económico, busca un patrocinador que aporte 200 millones de euros.

Agustí Benedito, el segundo candidato más votado en las elecciones de 2010 y aspirante a la presidencia en los próximos comicios, denunció en junio de 2013 que el futuro del Camp Nou se decidiera en un referéndum. "Este tema se tendría que debatir en una campaña electoral por su importancia", pidió Benedito, quien añadió: "El proyecto de la junta directiva pone en riesgo el actual modelo de club y será inmediatamente paralizado si soy elegido presidente".

Laporta vendía patrimonio

Jordi Farré, líder de Som gent normal, también defiende la renovación del Camp Nou. El candidato más rupturista que aspira a la presidencia del Barça comentó, en privado, que su equipo frenará el proyecto presentado por la actual junta directiva. "La renovación del Camp Nou es imprescindible, pero a otro precio", sostuvo el pasado jueves durante su presentación pública.

Benedito y Farré, de momento, no han presentado un proyecto alternativo. Tampoco Joan Laporta, que en 2007 abogó por una remodelación del Camp Nou que debía liderar el prestigioso arquitecto británico Norman Foster. El coste de la obra, descartada finalmente, ascendía a 240 millones de euros y el expresidente negoció la venta de los terrenos del Miniestadi con el Ayuntamiento de Barcelona. El nuevo Camp Nou de Laporta implicaba una importante pérdida de patrimonio que desactivó Sandro Rosell cuando llegó a la presidencia del club en 2010.

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