La Liga flirtea descaradamente con el Barça

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Los azulgrana fulminan al Atlético (4-1) con goles de Adriano, Busquets y otro doblete de Messi, y se alejan a nueve puntos de los rojiblancos y a 13 del Real Madrid

Messi, seguido de cerca por Juanfran

16 de diciembre de 2012 (23:14 CET)

La Liga flirtea con el Barça, descaradamente, porque nadie la quiere tanto. Con una propuesta seductora, pero también con algunas dosis de sufrimiento cuando el Atlético amenazó con romper su idilio, el equipo azulgrana es un amante demasiado poderoso para imaginar una ruptura traumática. Nueve puntos separan ya al Barça del cuadro de Simeone y la distancia respecto a un convulso Madrid es de 13, un escenario inimaginable cuando Guardiola finiquitó su exitoso ciclo y fue sustituido por Tito Vilanova. 

El Barça y el actual Atlético, protagonistas de otro duelo memorable, son dos equipos reconocibles por su estilo. El cuadro azulgrana, por su fútbol de toque, bien elaborado, con continuos apoyos y los malabarismos de Messi. El grupo rojiblanco, por su orden e intensidad, por su carácter y competitividad, virtudes que definen al Atlético de Simeone y que combinan perfectamente con el talante depredador de Falcao, velocísimo y letal en carrera. En la primera media hora, cada zarpazo del colombiano fue un tormento para un Barça poco preciso e inoperante. Embestía el eterno aspirante a todo y sufría el líder.

Felinos cambios de ritmo

Falcao, un delantero centro que remite a tiempos pasados, destrozó a Piqué y Puyol con sus felinos cambios de ritmo. Futbolista intuitivo, penaliza cualquier debilidad rival y encaró tres veces a Valdés en los primeros 30 minutos. Su primer remate lo repelió el poste, enfocó mal el segundo y sentó al portero azulgrana en el tercero. Fue un gol (minuto 31) de autor, de estrella, que silenció el Camp Nou. Del Barça, hasta entonces, apenas hubo noticias, con Messi desplazándose hacia la derecha pero sin apenas asociarse con Xavi e Iniesta.

El gol premió las buenas prestaciones del Atlético, pero no tuvo un efecto devastador para el Barça. Herido por su impotencia, el equipo de Vilanova modificó el guión del partido. Si quería intimidar a su rival, tenía que atacar mejor, imprimir más velocidad al juego y ensanchar el campo. Y en plena búsqueda de soluciones apareció Adriano, futbolista multiusos que se inventó un remate de PlayStation y coló el balón por toda la escuadra (m. 36). Una genialidad, la única hasta entonces, activó al Barça en la misma medida que debilitó al Atlético.

Metamorfosis

Sublime en la primera media hora, el Atlético se reencontró con su peor pasado durante un cuarto de hora infausto en el que perdió todo su botín. Incapaz de darle una salida nítida al balón y agazapado en su área, el equipo de Simenone se descompuso en mil pedazos y Busquets, el jugador que alumbra a su equipo y apaga al rival, batió a Courtois tras cazar un balón en el área visitante. La acción, al filo del descanso (m. 45), simbolizó la espectacular metamorfosis de ambos contendientes. 

La conclusión del primer acto condicionó el segundo. Al Barça le bastaba con tocar pacientemente, con prolongar sus posesiones, para desestructurar al Atlético. Con el balón como mejor aliado, el cuadro azulgrana se liberó de su ansiedad inicial y rubricó una victoria muy valiosa con dos goles (m. 57 y 87) de Messi (suma 90 en 2012), el día que la afición proclamó su amor eterno a Villa cuando sustituyó a Pedro.

El desenlace nada tenía que ver con el planteamiento de una obra dividida en dos capítulos perfectamente diferenciados y que terminó igual que han acabado los duelos entre barcelonistas y rojiblancos en los últimos años. Con el Barça disfrutando y el Atlético renegando de todo. Atrevido al principio e impotente al final, el efecto Falcao sólo duró media hora para frustración de Simeone. Después, el líder arrolló a la bestia y se citó con la Liga tras sumar 46 puntos de 48 posibles. Una Liga bicolor, azul y grana.


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