La historia del chico que desayuna en La Masia y juega contra el Barça

stop

Xavi Barroso, jugador de hockey del Moritz Vendrell cedido por el club azulgrana, desayuna y estudia inglés en la Masia cada mañana

Barroso, abajo en el centro, con la camiseta del Moritz Vendrell

22 de noviembre de 2012 (18:33 CET)

El deporte de élite ha llegado a rozar el absurdo en algunos casos. La 'cláusula del miedo' de Florentino Pérez, que prohíbe a los jugadores cedidos por el Real Madrid enfrentarse al equipo blanco, se ha extendido a otros clubes y deportes. El Barça, sin ir más lejos, impone la misma condición a los deportistas que cede a otros equipos, aunque es más flexible en su ejecución. Xavi Barroso Mayordomo (14 de noviembre de 1992), jugador de la primera plantilla de la sección de hockey azulgrana, se encuentra cedido esta temporada en el Moritz Vendrell de la OK Liga. Vive del Barça -le paga la nómina-, come en la Masia y reside en un piso anexo a las instalaciones de Sant Joan Despí, pero la semana que viene tiene la oportunidad de amargarle la jornada al conjunto de Gaby Cairo.

Barroso, con contrato en el Barça hasta 2016, comenta que empezó a jugar a hockey sin el stick, con dos años, ya que el instrumento era más grande que él. Después de rechazar una primera oferta del Barça por incompatibilidad con los estudios, fichó por el club azulgrana con 13 años. Y la temporada pasada le llegó el premio de jugar con el primer equipo. Al final de la campaña, el club le comunicó que se tenía que marchar cedido, y entre todas las partes eligieron el equipo de El Vendrell.

Cambio de rutina y menos privilegios

Estudiante de un Grado de Deporte en la Escola Pia de Sarrià, Barroso se define como alguien "tranquilo y descarado". Se ha adaptado rápidamente a su nuevo equipo porque "tiene una manera parecida de jugar", e incluso se ha erigido en el segundo máximo goleador del equipo, con 13 goles (ha marcado en ocho de las nueve jornadas disputadas de Liga). "Tengo mucha confianza, pero mi función no es marcar goles. Nunca había anotado tantos", reconoce un jugador que se considera "centrocampista más defensivo que atacante, pero con bastante gol".

Sin embargo, en el Moritz Vendrell son varios los cambios que ha experimentado con respecto al Barcelona. El principal, el desplazamiento. El año pasado tenía el pabellón al lado de casa, y esta temporada necesita una hora de coche para poder entrenarse. Los horarios de entrenamiento también han supuesto un cambio en su rutina, ya que El Vendrell se ejercita, como muy pronto, a las 19:30 horas (durante dos horas y cuatro días a la semana), mientras que en Barcelona se entrenaba a las 14:30 horas, "cuando las otras secciones dejaban libre el pabellón".

"Ahora me tengo que lavar la ropa yo mismo"

El contraste entre las instalaciones de los dos equipos es grande. Barroso explica que en el Barça hay una sala para cada función: vídeo, fisioterapia, una sala para darse aguas, y duchas, entre otras. Por el contrario, en El Vendrell el fisioterapeuta utiliza la misma habitación que se emplea para el visionado de los vídeos, mientras que en las mismas duchas se dan aguas. "Ahora me tengo que lavar la ropa de entrenamiento cada día, cuando en el primer equipo del Barça me la daban limpia (no así en el filial)", comenta.

El primer objetivo del equipo, séptimo la temporada pasada, es ser cabeza de serie en la Copa del Rey. "Después ya se verá", sentencia Barroso. El próximo rival del Moritz Vendrell en la OK Liga es, precisamente, el Barça.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad