La fortuna secreta de Johan Cruyff

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El holandés, líder implacable, es propietario de inmobiliarias, fundaciones, escuelas, y marcas de ropa de gran valor

Víctor Malo

Johan Cruyff, acompañado por su esposa Danny Coster, en su llegada al aeropuerto de Barcelona recién fichado por el Barça en 1973 y recibido por el entonces directivo azulgrana Armand Carabén | EFE
Johan Cruyff, acompañado por su esposa Danny Coster, en su llegada al aeropuerto de Barcelona recién fichado por el Barça en 1973 y recibido por el entonces directivo azulgrana Armand Carabén | EFE

09 de enero de 2013 (12:54 CET)

"Con la rabia que uno siente se puede llegar muy lejos", asegura Johan Cruyff. El holandés que cambió la historia del Barça, genio y figura del fútbol tanto en el césped como en los banquillos, abandonó la dirección de equipos el 18 de mayo de 1996, cuando fue destituido como técnico azulgrana por el ex presidente Josep Lluís Nuñez. Desde entonces, tan solo se ha puesto al mando de la selección catalana, cargo que abandonó el pasado 2 de enero del año en curso, tras empatar a un gol contra Nigeria. 

A pesar de llevar más de 15 años teóricamente inactivo, Cruyff no ha parado quieto. Tampoco ha dejado de engordar una de las fortunas más opacas del mundo del fútbol. Si bien no cobró ni un euro como seleccionador catalán, sí que percibía ingresos por otras tareas de asesoramiento y formación a técnicos en la Federació Catalana de Futbol. Del mismo modo que se embolsó unos 10 millones de euros en su etapa como asesor del Ajax y, posteriormente, del Chivas de Guadalajara, donde le destituyeron en diciembre de 2012.

Negociador

Además de sus constantes incursiones en el terreno del balompié y de sus colaboraciones con la prensa, Cruyff siempre ha mostrado una faceta empresarial, negociadora y, sobre todo, emprendedora. Marcado por un fuerte carácter y por sus grandes dotes de liderazgo, actualmente el ‘Flaco' es dueño de varias entidades que llevan su nombre: Fundación Cruyff, Johan Cruyff Institute sobre estudios deportivos, la escuela de negocios Johan Cruyff College, Johan Cruyff Academics International, las marcas deportivas Cruyff Sports y Cruyff Classics, la librería Johan Cruyff y la Johan Cruyff Football Ltd. Así como de dos compañías inmobiliarias con sede social en España: Maplestar SL y Nuevos Horizontes 2000 SL, que tiene un valor activo de casi 5 millones de euros, pero registró pérdidas de 137.000 euros en 2011.

Un imperio bajo el sello de uno de los más grandes triunfadores de la historia del fútbol, poseedor de tres Balones de Oro. Sin embargo, y como ocurre con muchos genios, Cruyff tuvo una niñez precaria. Consiguió ser admitido en las categorías inferiores del Ajax por la insistencia de su madre, que trabajaba en el bar del club. El propio Cruyff hizo de recogepelotas y limpiador de botas y, a pesar de su débil físico y de la pérdida de su padre con 12 años, se acabó convirtiendo en una estrella mundial. Hasta el punto que en 1973 firmó uno de los contratos más importantes y cuantiosos de la época con el FC Barcelona, que pagó unos 360.000 euros por él.

Desconfiado

Líder nato, Cruyff encabezó una negociación incansable con el gobierno holandés para eludir el importante gravamen fiscal que soportaban los futbolistas en su país (un 75% de retención). "El acuerdo (que cerraron) consistía en que los jugadores podrían colocar un 30% de sus ingresos brutos en un fondo de pensiones oficial que incluía un seguro de vida y de jubilación. (…) A mí, por ejemplo, desde que cumplí los 40 años me tocan 50.000 euros al año", explica Cruyff en su libro ‘Me gusta el fútbol'. Posteriormente, en España, lidió con ministros y secretarios de Estado.

Sin embargo, también se llevó algunos palos, lo que le convirtió en un tipo tremendamente cerrado en asuntos económicos y, ciertamente, desconfiado. El caso más sangrante se remonta al ocaso de su etapa en Barcelona, donde emprendió un negocio junto a Johan Neeskens y un socio suyo llamado Michel-Georges Basilevich. Cruyff decidió invertir una importante suma de dinero en la empresa Ganadera Catalana, en concreto, en el negocio de los cerdos. Basilevich se las tuvo con el suegro y entonces representante de Cruyff, Cos Coster, y desapareció sin dejar ni rastro con todo su dinero. Como consecuencia, una deuda impagable con Hacienda y la fuga de Cruyff a los Estados Unidos para proseguir su carrera y recuperar capital.

Carácter

El ‘holandés volador' regresó a España para entrenar al Barça en 1988, bajo la promesa de Nuñez de resolver sus problemas con Hacienda. Empezó con un sueldo de 100 millones de pesetas (unos 600.000 euros anuales) y se marchó en 1996, con Jaume Roures --actual propietario de Mediapro-- como representante, con una ficha superior a 1,2 millones y con un abanico impresionante de títulos en su palmarés. Inculcó más que nadie el juego de toque y la importancia de la técnica en Barcelona, pero se fue entre gritos y sillas que saltaban por los aires, presa de su temperamento irascible. "No hay ningún presidente que me diga lo que tengo que hacer", afirmó más de una y de dos veces. No obstante, nunca se alejó demasiado del club y, desde la sombra, colaboró con Joan Laporta y con Josep Guardiola en la confección del mejor Barça de la historia.

Una de las frases célebres de Johan Cruyff es la siguiente: "El dinero tiene que estar en el campo y no en el banco, para que la gente disfrute". Con el tiempo la modificó por esta otra: "Ahora el dinero ya no está ni en el banco ni en el campo, sino en el bolsillo de algunos espabilados". Seguramente, Cruyff se ha topado con muchos a lo largo de su vida. Sin embargo, la mayoría de los que le conocen saben que, además de ‘Flaco', Cruyff también es muy ‘espabilado'.

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