La FIFA implanta la tecnología para terminar con los goles fantasma

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El organismo presidido por Joseph Blatter firma un acuerdo con dos empresas que instalarán sus sistemas por el mundo

El polémico gol de Inglaterra a Alemania no concedido en 2010

23 de octubre de 2012 (14:27 CET)

La FIFA, históricamente reacia a rearbitrar cualquier acción de un partido de fútbol, aplicará el uso de las nuevas tecnologías para determinar si la pelota traspasa total o parcialmente la línea de gol.

Dos proveedores, GoalRef (a través de sensores en la portería y el balón) y Hawk-Eye (a través de un complejo sistema de cámaras), han firmado un acuerdo de licencia con el máximo organismo futbolístico para encargarse de trasladar su tecnología a la práctica corriente del deporte. Ambas tienen la autorización de implantar sus sistemas en todo el mundo durante los próximos meses, aunque se desconoce la fecha exacta en la que empezarán a utilizarse.

Para llegar a este punto, han pasado pruebas de laboratorio, en el campo y en recreaciones de partido o simulación de encuentros. Además, cumplen con las normas deontológicas de la Federación Mundial de Industrias de Artículos Deportivos y la norma ISO 9001, que certifica su competencia empresarial. También han contratado un seguro de responsabilidad.

El gol de Lampard

Fútbol y nuevas tecnologías no han mezclado bien en los últimos años. La FIFA siempre había sido contraria a utilizar sensores y había preferido colocar a seis colegiados alrededor del terreno de juego para arbitrar un partido de fútbol. El debate, silenciado durante muchos años, reapareció con fuerza en el último Mundial de Suráfrica, cuando el árbitro del Alemania-Inglaterra no dio por gol un remate del inglés Lampard que traspasó la línea de gol. Un caso similar ocurrió en el Ucrania-Inglaterra de la última Eurocopa.

Muchos años antes, en 1966, la final del Mundial entre Inglaterra y Alemania también se resolvió con el gol fantasma más popular de la historia: el del inglés Hurst. El fútbol español también reclamó un gol no concedido a Míchel en un partido contra la selección brasileña, durante el Mundial de México (1986).

Las justificaciones de Blatter

Hace dos años, en Suráfrica, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, alegó varios motivos para justificar su rechazo al uso de las nuevas tecnologías. En su argumentación, Blatter apeló a la simplicidad y universalidad del fútbol, a la autoridad del árbitro, al dinamismo del deporte más popular y al elevado coste que comportaría su aplicación, entre otros motivos.

En cambio, la utilización de las nuevas tecnologías es una práctica habitual en otros deportes. En tenis, por ejemplo, los dos jugadores pueden pedir la visualización de una determinada acción y el Hawk-Eye decide su resolución. En atletismo y ciclismo, por ejemplo, se utiliza el Fotofinish para decidir un final muy igualado entre dos o más atletas. Otro deporte muy monitorizado es el fútbol americano, donde cada acción es seguida por varias cámaras.

En la NBA, posiblemente la competición más mediática del mundo, los árbitros pueden parar el juego en cualquier momento para visionar sus decisiones. En la Euroliga y la ACB, los colegiados también pueden recurrir al vídeo para decidir la validez o no de las últimas acciones de un partido polémico y con un final incierto.

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