La Federación Catalana de Balonmano afronta el mes clave para su supervivencia

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El futuro de la entidad que preside Tomás Moral depende del Ayuntamiento de Cerdanyola y de la Junta de Acreedores prevista para el 2 de julio

30 de mayo de 2014 (23:54 CET)

La Federación Catalana de Balonmano (FCH) afronta el mes clave para evitar su desaparición. La entidad que preside Tomás Moral, ahogada por la gestión económica de la última década, lleva un año inmersa en un dilatado proceso de intensas negociaciones con el Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès para lograr su viabilidad. El 2 de julio es la fecha límite.

La FCH, que entró en concurso de acreedores en junio de 2013, está a punto de firmar un acuerdo para desprenderse de las que han sido sus instalaciones y oficinas durante los últimos 12 años: el parque deportivo municipal (PEM) de Guiera. La Federación no tiene dinero para hacerse cargo de la deuda contraída –la instalación costó 10,5 millones de euros y la FCH asumió el pago de siete millones– y abandonará el PEM a cambio de que Cerdanyola asuma parte de la deuda.

Pendientes de informes y ayudas públicas

El ayuntamiento, sin embargo, no ha querido cerrar su compromiso todavía con la FCH a expensas de recibir un informe de la Generalitat de Catalunya que se está haciendo esperar más de lo previsto. En caso de ponerse de acuerdo, Cerdanyola abonaría a la federación la denominada reversión, es decir, la parte de los siete millones que no se considera amortizada.

Las obras costaron siete millones y se formuló un contrato a 35 años. Al haber transcurrido solamente 12 años desde entonces, la cantidad que Cerdanyola abonaría a la FCH, supuestamente, sería de 3,3 millones de euros. De estos, la Federació destinaría 2,8 millones al pago del préstamo hipotecario a los bancos y otros 190.000 euros se los quedaría el Ayuntamiento en concepto de fianza. La FCH, por tanto, se quedaría sin instalaciones y con 340.000 euros.

Quita del 60% de la deuda

Para que este desenlace sea posible, la federación debe convencer a la Junta de Acreedores el próximo 2 de julio para que apruebe el convenio de acreedores. Este acuerdo comportará una quita del 60% de la deuda a todos los acreedores de la FCH y un pago del 40% en ocho años. En caso de no aprobarse, comportaría la liquidación de la casa del balonmano catalán, que a pesar de la compleja situación, se muestra optimista.

Todavía hay un tercer punto clave para hacer realidad la viabilidad de la FCH. Se trata de que tanto la Secretaria de l'Esport de la Generalitat de Catalunya, que preside Ivan Tibau, como la UFEC otorguen su apoyo económico a la entidad que preside Moral. Al presidente, que ha sido llamado a declarar por un juzgado de instrucción por un supuesto delito de insolvencia punible, le espera un intenso mes por delante para tratar de salvar la vida a la Federació.

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