La Diada del fútbol

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El barcelonismo aprovechó el clásico para mostrar al planeta su sentir secesionista

El apoyo a la independencia vuelve a estar al alza, según el CEO. | EFE

07 de octubre de 2012 (22:53 CET)

"Mai no hem estat tan a prop d'estar tan lluny" (Nunca hemos estado tan cerca de estar tan lejos). Si el pasado 11 de septiembre pasó a la historia como la mayor demostración pública de fuerza de secesionismo catalán, el clásico de este 7 de octubre de 2012 será recordado para siempre por su connotación política. Como el día en que el Camp Nou gritó a una sola voz "Independència".

Una vez más, el barcelonismo volvió a pronunciarse. Tal y como hizo en los años 20 silbando la Marcha Real, tiñiendo Basilea con los colores de más de 30.000 'senyeres' en la inolvidable final de 1979 o volviendo a abuchear el himno nacional en las dos últimas finales de Copa. Más que un club, el Barça es un foro donde socios y aficionados opinan con libertad, una seña de identidad de Catalunya. Y como tal, no podía mantenerse al margen del proceso que se activó en la pasada Diada y en un clásico inolvidable, al menos por su simbolismo, los socios y seguidores afines a la independencia se hicieron notar.

La masa social azulgrana respondió de manera masiva al llamamiento de la Assemblea Nacional y llenó el estadio con miles de 'senyeres, 'estelades' y proclamas a favor de un Estado libre catalán. En los prolegómenos ya se podía mascar en el ambiente que iba a tratarse de una noche mágica. Además del clásico 'Freedom por Catalonia' o del citado 'Mai no hem estat tan a prop d'estar tan lluny' a modo de pancartas, en el gol norte pudo verse una lona con el lema 'Catalunya, Europe's next state' (Catalunya, próximo estado de Europa) mientras sonaban los primeros cánticos de la noche.

El minuto 17'14"

Justo antes del pitido inicial llegó el primer momento para la posterioridad con el espectacular mosaico que convirtió el Camp Nou en una 'senyera' gigante y los socios cantando a capella el himno azulgrana, un 'cant del Barça' que sonó más auténtico que nunca. Desde lo más profundo del corazón.

Acto seguido, rodó el balón, el auténtico protagonista de la noche. Y se las ingenió para silenciar momentáneamente las reivindicaciones. Hasta el minuto 17, cuando miles de 'senyeres' volvieron a ondear al viento, y el barcelonismo gritó de nuevo 'Independència'. Fueron apenas dos minutos -uno en cada parte- en los que el fútbol y el sentir mayoritario de la masa social azulgrana cohabitaron en una nueva demostración de que algo está pasando en Catalunya. ¿Y qué mejor escenario que un derby contra el Real Madrid para hacérselo ver al resto del mundo?

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