La decadencia deportiva y económica de Ronaldinho

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El astro brasileño, que en el Barça llegó a ganar casi 11 millones de euros, percibe ahora 2.7 en el Atlético Mineiro, que quiere renovar su contrato a la baja

Ronaldinho celebra un gol marcado con el Atlético Mineiro / Archivo

06 de noviembre de 2012 (18:56 CET)

Ronaldinho fue, en 2003, la estrella que reactivó a un Barça en crisis. Balón de Oro en 2005 y dos veces elegido mejor jugador por la FIFA, el astro brasileño ganaba seis millones de euros fijos y un máximo de cinco en variables en su etapa de esplendor en el club azulgrana. Entonces era el mejor jugador del mundo. Después llegó su decadencia futbolística, aunque mantuvo unos buenos ingresos económicos en el Milan y en el Flamengo, y finalmente menguaron sus ganancias en el Atlético Mineiro, club con el que acaba contrato el 31 de diciembre de 2012.

En el club de Belo Horizonte, Ronaldinho gana unos 2,7 millones de euros anuales, una cantidad muy inferior a la que percibía en el Barça pero demasiado alta para su actual equipo, que desea renovar su relación contractual. En el Atlético Mineiro, Ronaldinho ha recuperado parte de su magia y la afición del club del gallo ha iniciado una campaña para retener a R49. De momento ya han conseguido un millar de firmas.

Objetivo del Fluminense

El Atlético Mineiro busca fórmulas para renovar a Ronaldinho. Al futbolista ya le han comunicado que no pueden igualar su actual ficha y sus dirigentes temen que el delantero acabe fichando por el Fluminense, equipo en el que juega su amigo Deco, con quien coincidió en el Barça. En el Flamengo, hace un año, ganaba el doble gracias a las aportaciones de un grupo inversor.

Ronaldinho, hoy, ya no genera tantos millones. En el Barça fue el futbolista más mediático y, durante varios años, fue la imagen de Nike, que sacó al mercado la línea R10. Hoy, el futbolista tiene una dimensión menos global y su gran objetivo es ser convocado con la selección brasileña en la fase final del Mundial de 2014 que se disputará en Brasil. Sería la última gran aparición de un delantero único al que la fiesta y el alcohol impidieron prolongar su dominio en el mundo del fútbol.

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