Keylor, el portero de Dios

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El meta costarricense ha evitado 16 goles cantados en lo que va de temporada con prodigiosas y felinas intervenciones

Keylor Navas, eufórico tras detener un penalti a Antoine Griezmann | EFE - Juanjo Martín

05 de octubre de 2015 (14:02 CET)

De no ser por Van Gaal, Keylor Navas sería hoy portero del United. De hecho, llegó a firmar el contrato que le vinculaba al equipo de Manchester sobre una camilla de Valdebebas. Pero el destino, o Dios, ha querido que el costarricense, que llegó al Real Madrid en agosto del año pasado para forzar la salida de Casillas, se haya convertido en el verdadero ídolo del madridismo y que nadie se acuerde del guardameta del Oporto. Contra el Atlético de Madrid (1-1), Keylor Navas se erigió de nuevo en el héroe de su equipo. Primero, deteniendo el penalti de Griezmann, y con el partido acabado, mandando a córner a mano cambiada un fuerte remate del colombiano Jackson Martínez. Con las dos intervenciones del Vicente Calderón, son ya 16 goles cantados los que ha salvado el portero tico con sus prodigiosas y felinas intervenciones.

Keylor Navas aseguró tras el derbi madrileño que Dios le ayudó a parar el penalti porque está con él. Y debe ser verdad. Porque nada más detener el lanzamiento del francés Antoine Griezmann, el meta tico levantó su guante derecho al cielo y gritó a los cuatro vientos: "¡Gracias, Dios!". Si en vez del Calderón hubiera sido el Bernabéu, el estadio habría saltado por los aires a los gritos de "Keylor, Keylor, Keylor...". Al igual que pasó contra el Real Betis Balompié tras detener el penalti de Rubén Castro, al que, previamente, le había sacado ya otro remate con marchamo de gol. Aquella noche se desvaneció cualquier posibilidad de un aterrizaje tranquilo de De Gea en Madrid. Aquella noche, el madridismo elevó a Keylor Navas a los altares de Chamartín.

Tres intervenciones espectaculares

Exceptuando los dos penaltis atajados frente al Betis y el Atleti, por la dificultad que entraña esta suerte futbolística, y el paradón a Jackson, tres intervenciones de Keylor Navas han merecido el adjetivo de espectaculares. La del Madrid-Betis (5-0), al filo del descanso. Contraataque bético entre Cejudo, Molinero y Rubén Castro, que forzó al costarricense a lanzarse como una pantera a pies de este último para evitar el primer gol visitante. La parada aérea frente al Shakhtar Donetsk (4-0), en Champions, con el encuentro en tiempo añadido. Un balón envenenado obligó a Keylor a realizar un vuelo acrobático hacia atrás para enviar la pelota por encima del marco. Y la reedición de esta parada frente al Athletic Club (1-2), una semana después, ante un cabezazo de Aritz Aduriz. El cancerbero costarricense acabó convirtiéndose en una pesadilla para el delantero vasco, al que le birló como un afamado carterista otras tres ocasiones de gol, cada una de ellas con el máximo de grado de dificultad. Keylor Navas dio cumplida respuesta a un balón picado, a un tiro desde 30 metros y a un balón suelto en el área. Las tres jugadas protagonizadas por Aduriz.

La fortuna también le acompaña

Aunque no sólo Dios está de su lado. La fortuna también le ha acompañado en los nueve encuentros que ha disputado Keylor Navas esta temporada con el escudo del Madrid, entre Liga y Champions. En el primer partido de campeonato doméstico ante el Sporting de Gijón en El Molinón (0-0), un cabezazo de Sanabria se estrelló en el larguero. Y frente al Granada (1-0) en el Bernabéu, el árbitro valenciano Martínez Munuera anuló un gol a El Arabi por fuera de juego que no era.

Keylor Navas deslumbró en el Mundial de Brasil, donde llevó a Costa Rica hasta los cuartos de final por primera vez en su historia. Rápido, seguro por alto, con grandes reflejos, siempre bien colocado, son algunas de sus cualidades futbolísticas. Aunque lo más apreciado de Keylor Navas es su bonhomía. Afable, sencillo, bondadoso y honrado en el carácter y en el comportamiento.

Como acostumbra a decir siempre con una sonrisa, "pura vida". Sí, Keylor, el portero de Dios.

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