Jacint Borràs: "Sandro Rosell ha estropeado el fútbol base del Barça"

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El ex directivo de Laporta, presidente del Barça B con Montal, considera que los despidos de Alexanko y Benaiges son una losa para el club

Jacint Borràs, fotografiado junto al escudo del Barça y en la grada del Mini Estadi | Diario Gol

09 de abril de 2015 (00:00 CET)

Jacint Borràs (20 de julio de 1933, Barcelona) es una de las personalidades históricas vinculadas al FC Barcelona. Hizo fortuna con el negocio del textil y presidió el Barça B en dos etapas distintas. Primero, con Agustí Montal, entre 1972 y 1976. Posteriormente, con la directiva de Joan Laporta, de 2003 a 2010. Conocedor del fútbol base azulgrana como pocos, Borràs considera que la cantera se desmorona a marchas forzadas desde que la junta de Sandro Rosell, ahora con Josep María Bartomeu al frente, se hizo cargo del club.

"La estructura del fútbol base se ha visto superada. No es normal que nuestros equipos formativos estén tan lejos del liderato. Ya no entro en la crítica situación del Barça B en Segunda –tercero por la cola, a 32 puntos del Betis–, solo hay que mirar como están los juveniles –el juvenil A es cuarto, a 15 puntos del Espanyol, por detrás de la Damm y el Mallorca, y el juvenil B es tercero, a seis puntos del Girona y del Espanyol B– y otros equipos de categorías inferiores. Desde que la junta de Rosell ganó las elecciones, la decadencia es una realidad. El fútbol base se ha estropeado", afirma Borràs, en declaraciones a Diario Gol.

El origen de todos los males –incluida la sanción de la FIFA– lo encuentra en los despidos de José Ramon Alexanko y Albert Benaiges como principales responsables del fútbol base: "Rosell se equivocó al prescindir de Alexanko y Benaiges, dos hombres con criterio y carácter. Benaiges tenía una visión para localizar el talento que actualmente se echa en falta. Ahora abundan los jugadores de una determinada empresa de jugadores a la que estaban vinculados algunos ex empleados del club".

Cuestionables criterios para fichar talento joven

No quiere dar más pistas sobre el asunto, pero hace meses que corre el rumor de que Albert Valentín y Narcís Julià –los hombres de máxima confianza de Andoni Zubizarreta– llenaron las categorías inferiores de jugadores suyos. También fue idea suya la contratación de Douglas Pereira para el primer equipo. Sin embargo, el fútbol base lo llevaban Guillermo Amor y Albert Puig, también despedidos. Actualmente se ocupan Jordi Roura –contratado primero para hacer de scouter por Txiki Begiristain, con el consentimiento de Pep Guardiola– y Aureli Altimira, personas de confianza del fallecido Tito Vilanova pero con poca experiencia en la gestión de la cantera.

¿Y qué propone Borràs para mejorar el fútbol base? "Lo que hay que hacer ahora es contratar a un entrenador, que podría ser Laureano Ruiz por la experiencia y conocimientos que tiene, y hacer una serie de seminarios de entrenadores para formar a los técnicos de los clubes catalanes con los que el Barça tenga convenios. El sistema Barça se tiene que implantar en otros equipos de la zona para poder fichar a sus talentos y que no tengan problemas en adaptarse a nuestra idea de juego", comenta el que fuera directivo de Laporta entre 2007 y 2010.

Los primeros ahorros, en azulgrana

Borràs empezó a trabajar con siete años. Se pateaba España en transporte público de Córdoba a Bilbao hasta que fruto de su esfuerzo pudo fundar la empresa Textil Borràs. Sus primeros ahorros, con el consentimiento de su madre, los destinó a hacerse socio del Barça. Desde entonces, nació un idilio que perdura todavía hoy, a sus 81 años.

Entró en el Barça de la mano de Agustí Montal y dimitió en el 76 tras un empate a cero con el Hércules en el Camp Nou. Johan Neeskens falló un penalti decisivo y se incendió el vestuario con una acalorada discusión entre directivos y técnicos en la que Rinus Michels –primer entrenador– y Quimet Rifé –segundo– salieron en defensa de los jugadores, entre los que se encontraba un joven Johan Cruyff, apodado el holandés volador.

Fútbol y política

Borràs recuerda que cuando Montal llegó al club se quejaba de la cantera. "El Barça no puede perder contra una fábrica de cerveza", decía, en alusión a la Damm. Por este motivo, recurrieron a la figura de Laureano Ruiz y configuraron una idea de fútbol aplicable a todas las categorías que, más adelante, sería perfeccionada y aplicada con éxito al fútbol profesional por el propio Cruyff.

Terminó su primera etapa en el Barça, pero nunca se alejó del club. De hecho, intentó el regreso en el 78, de la mano de Ferran Ariño, candidato opositor a Núñez en las elecciones del Barça más politizadas que se recuerdan. Perdieron por menos de 1.000 votos. "Núñez fue muy hábil y supo manipular a la prensa para que pintasen a Ariño de comunista y lo vinculasen con el PSUC, aunque siempre fue de la cuerda convergente. Ello dividió el voto entre Ariño y Casaus, favoreciendo a Núñez". Lo volvió a intentar en el 89, con Sixte Cambra como candidato, y en el 97, con Ángel Fernández. Fueron nuevamente derrotados por Núñez. Y tres años después acompañó a Lluís Bassat, que perdió contra Joan Gaspart.

La mala fama de Rosell viene de lejos

"En 2003 también me presenté con Bassat. Estaba pendiente de Laporta, pero me dijo que no se decidía a presentarse –igual que está haciendo en la actualidad– y, por ello, me decanté finalmente por el publicista. Sin embargo, Laporta tuvo el detalle de llamarme tras ganar y pedirme que asistiese a la toma de posesión. Allí, Rosell –Borràs había tenido negocios con su padre– me dijo, en presencia de Laporta, que yo sería el máximo responsable del fútbol formativo. Varias reuniones después, [el entonces vicepresidente deportivo] se desdijo de aquellas palabras en una llamada telefónica", recuerda Borràs, decepcionado con Rosell, que empezaba a ganar fama de incumplir promesas.

Fundador de Convergència i Unió en 1974, Borràs es el militante número ocho del partido nacionalista, por delante del propio Jordi Pujol. Sin embargo, y a pesar de que considera que "la actual tesitura política ha abocado a muchos nacionalistas a pedir la independencia", es de la opinión que no se debe politizar el Barça. Considera que esta ha sido una virtud del presidente Bartomeu y que Laporta, al que elogia en muchos otros aspectos, se dejó llevar en exceso por sus sentimientos independentistas cuando presidía el Barça.

Fiel a Laporta, pero lejos de la junta

La máxima ilusión que tiene Borràs es la que lleva arrastrando toda la vida, estar vinculado al Barça. Quiere participar en el próximo proceso electoral, pero no como directivo. La acción de responsabilidad le costó algún que otro disgusto familiar. Solo le falta decidir si irá de la mano de Laporta –si se presenta y le quiere– o con otro aspirante. Su extenso currículo y amplio conocimiento del club hace que ofertas no le falten.