Iker Casillas blinda su patrimonio de Sara Carbonero  

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Los secretos de la boda del portero del Oporto

El último capricho de niña rica de Sara Carbonero

23 de noviembre de 2016 (13:31 CET)

Cada uno, lo suyo. Iker Casillas y Sara Carbonero han conseguido conformarse como una de las parejas más envidiadas del panorama mediático en pocos años.

La historia de amor del guardameta y la presentadora empezó por todo lo alto, con ese sonadísimo beso en la final del mundial de Sudáfrica de 2010. De hecho, con la euforia de la victoria, el de Móstoles besó a su chica en un arrebato de pasión. Esta celebración llevó a la pareja a la gloria, ya que amortizaron el boom hasta la saciedad.

Sin embargo, con el paso de los años, las cosas han cambiado. Iker ya no es el icono mundial de antes y no mueve las grandes cantidades de antaño. Desde que lo forzaron a abandonar el Real Madrid por la puerta de atrás, el caché de la pareja ha ido en declive.

Siguen rascando

Los dos famosos continúan teniendo un caché muy elevado, aunque la euforia ya se ha apaciguado. Aun así, esta relativa tranquilidad mediática les ha favorecido enormemente a nivel sentimental.

Iker y Sara han oficializado su relación a pasos agigantados. Tras la muestra de amor de Carbonero a Casillas al dejar su lugar de trabajo para marcharse con él a Oporto, la historia ha ido rodada.

Con el pequeño Martín en común, la pareja aterrizó en tierras lusas hace poco más de un año. Tiempo suficiente para casarse y dar a luz a su segundo hijo: Lucas.

No todo es oro lo que reluce

Aun así, una mancha se ha entrometido en esta idílica relación. Tal como asegura Informalia, la pareja se casó en régimen de separación de bienes. El guardameta protegió su patrimonio antes de dar el 'sí, quiero'.

A día de hoy, parece impensable que el matrimonio pueda separarse, aunque con el tiempo nadie pone la mano en el fuego por nada.

Iker sigue moviendo fortunas, ya que según el portal indicado, su caché es más elevado al de Sara. Además, diez millones de euros es la cantidad de Casillas se lleva por su trabajo al frente de la portería del Oporto. No tiene desperdicio