HRT o el enésimo intento de conquistar China

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El estreno de Ma Qing Hua como probador en la escudería española reaviva la esperanza de atraer nuevos inversores procedentes del gigante asiático.

Ma Qing Hua

08 de septiembre de 2012 (11:55 CET)

Ma Qing Hua se convirtió este viernes de la mano de HRT en el primer chino en subirse a un monoplaza de Fórmula 1. Segundo probador de la escudería española, por detrás de Dani Clos, ‘Rayo' Ma Qing -como así le gusta que le llamen- ocupó la plaza del catalán en la primera tanda de entrenamientos libres del GP de Italia al volante del coche que normalmente pilota Narain Karthikeyan. Curiosamente, el espejo en el que a muchos les gustaría que se reflejase.

El regreso del Mundial al continente asiático en las próximas semanas ha motivado una decisión con un indiscutible trasfondo económico, a pesar de las cualidades del piloto que tanto Clos como Pedro Martínez de la Rosa no han dudado en destacar. Pero no es oro todo lo que reluce. Y China, a pesar de intentos como el de HRT, sigue sin ser la India.

Desde el fichaje en 2005 de Karthikeyan por Jordan, la creación y asentamiento de la escudería Force India –por obra y gracia del magnate Vijay Mallya-, la llegada de un segundo piloto a la parrilla (Karun Chandhok) y la creación del GP de la India, se han ido sucediendo de forma natural. Hasta el punto de que el circo que comanda Bernie Ecclestone parece haber cimentado las bases de la conquista paulatina del mercado indio.

Las pérdidas no seducen

China, por el contrario, es otra historia. Se sigue resistiendo. Y los organizadores de su Gran Premio han sudado para conseguir la renovación de su contrato hasta 2017. Porque a pesar de que Shanghai es uno de los mayores centros automovilísticos del mundo (su Salón bianual sigue creciendo cada edición en cuanto a número de expositores y de visitantes), las cifras de asistencia a la prueba cayeron en un 55 y un 43% en 2010 y 2011, muy lejos de los 270.000 espectadores de 2005.

La muestra que certifica el escaso interés de los chinos por las carreras es la nula presencia de patrocinadores del gigante asiático en los chasis de los monoplazas o en los monos de los pilotos. Ninguna de las grandes petroleras chinas (Sinopac, Chinopac, CNOOC), ni ninguno de sus grandes bancos han optado por la Fórmula 1 como plataforma para publicitarse. De hecho, ha tenido que ser una entidad británica (UBS, a través de su filial china) quien patrocinase el GP de China de la presente temporada.

Motores sin tirón

Por otra parte, la situación de las pruebas nacionales dista mucho de ser esperanzadora. La nula rentabilidad del campeonato de Turismos (CTCC) propició en su momento la retirada de dos gigantes asiáticos como la coreana KIA y la japonesa Nissan. Esta pérdida de prestigio ha propiciado que firmas como Volkswagen hayan preferido crear su propio campeonato, la Scirocco Cup, antes que integrarse en el CTCC.

Ninguna de estas pruebas -como también ocurre con el motociclismo tras el fiasco del fabricante Zongshen en el Mundial de 125cc- cuenta apenas con cobertura en los medios generalistas. De hecho, la televisión nacional, la CCTV solo dedica espacio en su parrilla a competiciones de ‘off road', dejando de lado incluso a una cita emblemática como el GP de Macao (el Mundial oficioso de Fórmula 3), que tan solo se puede ver a través del canal temático de deportes GDTV.

Un oscuro panorama que ni la presencia del hongkonés Darryl O'Young en campeonatos de prestigio como el Mundial (WTCC) o el campeonato alemán de Turismos (DTM), ni la participación del chino-estadounidense David Cheng en las 24 Horas de Daytona han ayudado a esclarecer. Ahora es el turno de Ma Qing Hua, el ‘Rayo' chino que espera descargar con fuerza en HRT.

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